miércoles, 12 de abril de 2017

Golpes de año nuevo, más un intento de mesonera con malas energías.

Hola a todos, desde tres meses que comenzó 2017 y yo sólo he venido aquí a confundirlos con cartas extrañas de un tal muchacho llamado José sobre amor, desamor y cosas sin sentido. Qué desconsiderado de mi parte llegar sin si quiera preguntarles cómo les ha ido, pero bueno, qué se le va a hacer, ya saben como soy. Así que, aquí viene una entrada más sobre mi vida, junto a un montón de explicaciones.


¿Cómo la pasé el fin de año? Pues, es algo complicado responder esto. Mi familia y yo volvimos a reunirnos como de costumbre, logramos hacer hallacas, pero no se hizo la tradicional cena de colocar una gran mesa bajo el cielo nocturno, brindar, comer todos al mismo tiempo y compartir cuentos. Tampoco hicimos intercambio de regalos. Simplemente cada quién cogió su comida y se fue a preparar para la medianoche. Una vez listos, mis primos y yo bajamos a la plaza del pueblo —porque ahí es donde se reúne toda la gente—, dí por primera vez de las ganancias de mi trabajo duro para comprar una botella de ron, preparamos los tragos y nos tomamos fotos. Nos encontramos a viejos amigos, Samuel y José, los hermanos que estaban detrás de mi prima y yo, pero esta vez con algo diferente, novias. Di vueltas a través de todo el bullicio de gente con un amigo, y éste me presentó un montón de personas que no logro recordar, no eran nada interesantes. En eso, me topé con un viejo amor, Elvis, nos saludamos, hablamos acerca de lo que ha sido de nuestras vidas estos últimos días y me invitó a bailar. No lo voy a negar, él pasó toda la noche junto a mí y me divertí, pero no creo que tuviésemos las mismas intenciones. En un momento quiso besarme, y yo quedé como: whaat, you get confused boy. Lo de nosotros ya pasó, así que ya no quería volver a repetir el mismo error de liarme con él justamente como pasó hace un año, él ya no produce ningún efecto en mí, lo veo y es como uhg, y además no podía dejar de pensar en el otro chico. Oh, y no solo eso, sino que lo peor fue que vomitó y pretendía que siguiera a su lado, ahora mucho menos te beso pues tienes mal aliento, fue lo que le dije. Fue gracioso.

Cuando por fin salió el sol y pensamos en regresar a casa, uno de mis primos se había emborrachado tanto que quedó dormido en una silla, completamente muerto. Así que, empezamos a buscar a alguien con auto que nos llevara, y a fin de cuentas terminamos en el todoterreno de los primos de Elvis. Íbamos cerca de quince personas ahí, y ya que todos todavía estaban llenos de alcohol y del espíritu festivo del año nuevo, decidieron tomar la ruta hacia las aguas termales (a casi dos horas del pueblo) con el posible riesgo de morir en el intento. Mis primos le mintieron a mi madre con respecto a nuestro paradero y apagaron sus teléfonos cuando estábamos a mitad de camino, todo sonaba a que más tarde me matarían. Pero, a la verga, ya no había vuelta atrás "nadie se imaginaría que estarían en una aventura con nosotros un primero de enero", decían los muchachos. Hacíamos paradas para tumbar racimos de bananas, pedir agua e ir al baño, yo iba prácticamente dormida y para cuando llegamos al sitio, la gran mayoría prefirió tomar una siesta que meterse al agua. No pasamos tanto tiempo allí, veinte minutos como mucho; nos regresamos "por un camino más corto" pero en él habían lomas, potreros, fango, animales del monte y todo, menos civilización, hasta que al fin paramos en una casa cuyos dueños conocían a uno de los que venían con nosotros; fueron gentiles y nos dieron comida.


El resto del camino se basó en quedarnos prácticamente dormidos —hasta los que no tenían asiento—, cosa que nos costó un gran susto, pues, según cuenta mi prima, a medida que sus ojos se cerraban y abrían gracias a la vibración del carro, muy cerca de quedar dormida; ella mira hacia la carretera y nota que ésta va doblando hacia la izquierda, pero nosotros nos dirigíamos hacia la derecha, donde no había asfalto, solo la cerca y una pendiente. Ve al chico que va conduciendo con los ojos cerrados, así que enseguida toma el volante y el carro bruscamente cambia de sentido; los escucho a todos gritando como locos, y ahí es cuando me despierto y lo primero que veo es el alambre de la cerca a unos cinco centímetros de mi cara. A partir de ahí más nadie durmió. Luego, casi llegando al pueblo, nos detiene la policía; pero gracias a que aquí la policía es un fiasco, no fue para nada más que decirnos que tuviéramos cuidado, porque íbamos muchas personas en el auto y podía acontecer una tragedia. Gracias, pero ya nos dimos cuenta.

Ahora, viene lo realmente malo. Pero, ¿qué puede ser más malo que haber estado aguantando hambre, sol y sueño con una bola de borrachos con los que pudiste haber muerto? Mi madre. Se volvió completamente loca cuando nos vio llegar, y la escena que estoy a punto de describir es muy horrible; primero me empujó, me gritó que entrara rápido a la casa y yo no dije nada, empezó de nuevo a gritar que yo era una mentirosa, que había abusado de su confianza y que lo único que había estado haciendo por aquel sitio era "putear", yo la verdad en ese momento no me sentí ofendida ni nada, porque yo no había hecho completamente nada en todo ese tiempo, así que intentaba esquivarla mientras le decía: ¿Pero, qué te pasa?, con un tono muy suave. Entonces se volvió más loca, y gritó: ¡De paso, vienes borracha! Y yo que llevaba desde las cuatro de la madrugada sin siquiera tomar agua. Se fue hacia mí con la intención de tomarme del cabello, pero ahí intervino mi primo —el que había estado muerto de la borrachera— en medio de las dos y le dijo: ¿Qué le vas a hacer a Daniela? Ella no ha hecho nada. Pero eso no detuvo los delirios de sociópata de mi madre, así que, los golpes que yo iba a recibir, los recibió él. Y todo esto ocurrió en la calle mientras todavía seguía el auto con todos los otros que nos acompañaron, adentro. Vieron todo, qué humillante.

Mis tías no se metieron, mi mamá también les gritó al resto de mis primas que eran unas malditas alcahuetas y eso a ellas no les gustó. Yo simplemente me fui a dormir. No estaba molesta, ni frustrada o siquiera arrepentida por la locura que habíamos hecho, porque está bien hacer algo sin sentido de vez en cuando, que luego valga la pena recordar para reír, ¿no creen? Lo único que sentía era un poco de decepción por mi mamá, porque una vez más había creado un problema a partir de suposiciones e inventos, y lo había arruinado todo. Lo siento, pero yo, culpabilidad de algo, no sentía. No le pedí perdón y ella a mí mucho menos, no nos hablamos por un buen tiempo; ahora lo hacemos, pero no porque hayamos hablado sobre el tema, sino por otras circunstancias. En fin, ya me da igual.

Unos días después de eso, mi papá me consiguió trabajo en el restaurante del hermano de mi antiguo jefe, ya que en ese sitio podía optar por un puesto fijo. Fui a conocer a los jefes, me explicaron la rutina de todos los días —me dejaron claro que les gustaba tener todo limpio— y yo accedí. Justo conmigo comenzó a trabajar otra chica de mi edad que anteriormente ya conocía, pero que me caía mal; no tuvimos de otra que tratarnos, trabajar en equipo y soportar juntas todo lo que nos sucedió allí, sí, nos volvimos amigas. Y al mismo tiempo, enemigas de lo jefes. Eran dos, el hermano de mi otro jefe y su ex; fueron pareja durante doce años, se separaron y a pesar de ello seguían manteniendo el negocio juntos, siempre daban al ambiente mucha incomodidad y tensión. No eran gente. Nos gritaban por todo, si no nos veían haciendo algo nos mandaban a hacer la cosa más estúpida, no podíamos sentarnos ni descansar al terminar de comer, nos trataban de ignorantes, nos hacían limpiar de forma exagerada y constantemente querían meterse en nuestras vidas o humillarnos —si doy detalles probablemente necesitaría dos entradas más para contarles a fondo cada cosa que me pasó—. Y estaban locos. Creían en santos y era nuestra obligación bañarlos con agua ardiente, prenderles velas y darles un paseo por todo el restaurante. Y si al hacerlo no llegaba la suficiente gente para obtener ganancias, se molestaban por eso y nos decían que teníamos malas vibras. Mi compañera y yo trabajamos nada más que dos semanas en ese sitio, creo que fue la experiencia más horrible de nuestras vidas.

Esperen, y esto que les estoy contando solo pasó durante las primeras semanas de enero. O sea que sí, tengo muchísimas cosas más por contar, me han ocurrido muchos cambios en muy poco tiempo; con las personas, la universidad, el trabajo, y esto, mientras Venezuela ahora mismo se cae a pedazos. Es una locura. Pero lo contaré en la próxima entrada, que no sé cuando vaya a publicar porque cada vez tengo menos tiempo. En fin, les mando un millón de besos y buenas energías, esas que claramente yo no tenía. Y que sigo sin tener, creo.

Daniela.

5 comentarios:

  1. Que genial regresar a blogger y darme cuenta de que estas activa en este mundo (o al menos eso intentas). ¡Tanto tiempo sin saber de ti! Sin duda estas pasando por una etapa un tanto inusual, pero de todo se aprende! Y como tu dices, son experiencias para recordar. Mucha suerte en todo, te mando todas las buenas energías que necesites! Aunque yo tampoco las tenga jajaajajaja.

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  2. HELLO HELLO BABY, muchas de estas cosas no las sabia, creo.
    Bueno lo de Elvis me parece que ya me contaste jajaja, de haber sido yo tendría una de cara de ugh qué te pasa chiamo, pero como tenemos que mantener la clase sería un "Oh no honey" jajaja, el curso de inglés está dando sus frutos. Vaya, vaya Maria Daniela que osada eres bebe, te atreviste a hacer tooodo eso sin importar que te maten al llegar a casa, eso es mucha valentía junta, por cierto, ¿A que aguas termales fuiste? ¿Y a qué hora llegó a su casa?. A mi parecer aguantaste demasiado en ese trabajo y que miedo con los santos, será que eran brujos o algo, falta que me digas que se vestían toooodo de blanco.
    Espero que puedas actualizar mas seguido, buenas vibras para ti querida <3

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    1. PD: QUE DISEÑO TAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN BELLO ¿QUIEN LO HIZO?
      Simplemente espectacular.

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  3. Waoooo socia, me alegra que no se hayan caído del precipicio D: Y que hayas renunciado a ese lugar de locos. Jesús, ¡las cosas que te pasan! Estaré esperando a ver tu próxima entrada. Por cierto, ¿cómo va la universidad? ¿qué agarraste? Y por mera curiosidad... ¿tú asistes a protestas y eso? Es que he visto a montones de venezolanos que sigo haciéndolo y ajá.
    Una bebida bien, bien colorida,
    Amaya

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  4. Me encanta Venezuela, su cultura, sus costumbres, su gente, su léxico, me encantas tú. Escribes desde el corazón, lleno de sentimientos.
    Te expresas muy bien y muy interesante.

    Me alegro saber que todo va más o menos bien. Mejorando, esa es la idea.

    ¡Saludos!

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