lunes, 19 de octubre de 2015

No sabe quién es ella.


Ella, es como bailar en silencio.

Ella, es como golpear el polvo en la oscuridad.

Pero ella, no es ella.

Y todavía no recuerdo cuál de las dos es.

Porque ha olvidado muchísimas cosas, y entre esas, está el sentir.

Ahora sólo se dedica a narrarle versos a la luna.

Le confía sus pensamientos a un libro de memorias.

Y las cuatro paredes a su alrededor lloran,

porque nunca antes habían visto a alguien tan lleno de nostalgia.

Que sólo mira el pasado recreando una posibilidad de vida.

Pues este futuro no le proporciona oportunidades.

Nada termina ajustándose a ella.

Todo lo hace y deshace con su cabeza.

O sino, deja las cosas inconclusas y a medias.

Y aun así dice, "darlo todo de sí misma".

Por eso es que no recibe nada de vuelta.

Sólo mariposas que esperan perecer junto a ella.

Y brazos que no la aman como ella desea.

Una vez más, está noqueada.

Yace en el piso sin poder levantarse.

Porque el daño fluye por sus venas y se frena, no aprende.

Comienza a mirar en blanco y negro, pero no es su película.

Porque ella es gris.

Y no sabe quién es, ni adónde pertenece.

Pero debe dejarlo todo antes de que el polvo, la oscuridad, el baile y el silencio la consuman.

Daniela.