miércoles, 9 de septiembre de 2015

Olvido hasta lo que es bueno.

Ahora era tan inexplicable, yo solo quería escribir desesperadamente, ver mi letra apoderarse de las hojas hablando de algo más que no fuera mi vida, necesitaba una emoción, una tragedia, cualquier cosa que me llevara desembocar mis penas en una laguna de pensamientos y palabras. Quizás yo no era de esa que podía escribir acerca de cosas felices. Tenía que tener problemas, porque sino, ¿de qué me estaba desahogando, si no existía nada por lo cuál hacerlo? Mis noches se volvían de magistrales charlas conmigo misma, podía darme cuenta que había alcanzado mi yo sereno, el que piensa las cosas, opina y no guarda incertidumbres; eso me hacía sentir satisfecha, el hecho de que no estuviera sollozándole a la almohada como recital para las estrellas de mi ventana, pero, aun así todas las conclusiones a las que llegaba a altas horas de la madrugada eran borradas al día siguiente, como si nunca hubieran sido mías, como si todavía no me acostumbrara a retener la calma, era como si no tuviera más vocación que enviarle cartas al viento, rociando en otros las buenas vibras que sigo sin saber si he adquirido o no. Olvidaba todo, incluso las pocas noches en las que sucumbía al llanto por pensar en el futuro y en lo que de mi alrededor me afectaba, podría describirlos como episodios en los que la otra cara de la carta humanizaba al ser de alma salvaje que solo piensa en sacudirse, tomar de su cabello y apuñalar el origen de sus deseos. Y después a la siguiente mañana, mi "yo" consciente se levantaba con rastros de su estadía, con los ojos hinchados y los brazos aruñados. Pero, era como si hubiera soltado a aquella bestia dejándola hacer por última vez toda la destrucción que quisiera para más nunca volver a hablar sobre sus andanzas, y aun así no me podía asegurar si una de mis capas la alimentaba en secreto y mentía sobre su paradero. No sabía si me estaba engañando a mí misma pensando y fingiendo que todo estaba bajo control.

De esa manera, las cosas que dejaba pasar, los días, las noches, los enojos, las alegrías, los llantos, las dudas, y demás quedaban inexistentes. Creo que una parte de mi cerebro está muriendo, o me estoy enfermando de amnesia. Porque ya no puedo revivir pesados sentimientos como antes. Solo dejo que los cielos me recarguen hasta ser agitada como una bomba lacrimógena a mitad de una plaza en donde solo yo hago ruido, en suplica de algún desconocido que corra para atrapar mi caída. Y luego me despierto como si hubiera perdido una vida en un vídeo juego, comenzando de nuevo sin contusiones o raspaduras, solo sigo, suprimiendo el historial detrás de mí sin siquiera poder notarlo. Quizás es que esté atrapada en un cuento sin sentido, con la esperanza de ser feliz cuando ni encuentro las razones para serlo, o las olvido. Quizás extraño estar triste, porque quizás antes las cosas no eran tan aburridas.


Daniela.

11 comentarios:

  1. ¡Cada vez me encanta más cómo escribís!
    En esta ocasión descrbiste muy bien una etapa que tuve hace dos años. Me sentía vacía, sin sentimientos y el pasado no llegaba con la misna fuerza de siempre.
    Pero te puedo decir que nada dura para siempre, todo va cambiando constantemente.

    Besos.

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  2. Me encanta la frescura con la que escribes Dani (¿te puedo llamar así verdad?)
    Este escrito me identifico mucho. Yo hace un par de días me sentía justamente así, vacía y sin emociones no sentía nada. Pero mis ánimos cambiaron a medida que pasaban los días. Y me fui dando cuenta que solo era una etapa.
    ¡Besos!
    -Esther

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  3. Es que cuando uno se encuentra tranquilo, se aburre ¿no?
    Quizás se trate de que no sabes manejar lo plena que estás.
    Ponte una meta sobre algo, quizás solo necesitas, mirar hacia otro lado.

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  4. En tan imposible no identificarme con todo lo que escribes Daniela.
    Tal vez solo sea una etapa, tal vez ahora necesites estar tranquila, prepararte para lo que vendrá, no sientas que en tu vida todo debe ser malo, no te acostumbres al sufrimiento.
    Hermoso escrito, un abrazo.
    María.

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  5. De verdad que no puedo parar de leerte y más cuando me siento tan identificada.
    Lo he disfrutado mucho, besos.

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  6. Uno cae en la monotonía y aveces ni de ello se da cuenta, entonces no sientes nada, o no mucho. Podría ser una etapa pero sientes un vacío que no importa cuánto intentes, siempre va a ser duro para ti. Sólo nos dicen que debemos avanzar pero y si realmente no estamos dispuestos ¿Cómo? Se empieza por la mente, la lucha contra el sí mismo y después viene lo más fácil.

    Me encanta lo que escribes y el como te expresas ♥ un beso

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  7. ¡Me encanto, Daniela!
    Tengo que felicitarte por que es una entrada MUY cierta, necesitamos momentos tristes en nuestras vidas para reflexionar y escribir sobre ellos. ¿Cuál es el sentido de siempre escribir acerca de cosas felices?
    ¡Un abrazo, preciosa!<3
    -Sabrina Gomes.
    http://sabrinaaagomes.blogspot.com/2015/09/premio-best-blog-award.html

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  8. A veces necesitamos vaciarnos de sensaciones y emociones para divagar y descubrir nuevas ilusiones. Nuevos motores que nos guien hacie un presente y que dején atrás lo que no pudo ser.

    El ahora es lo que tenemos, lo que debemos sentir y hacer brillar.


    Mi abraz✴

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  9. ¡Hola!
    Espera un segundo(? déjame recobrar el aliento, porque esto me dejo sin oxigeno y fuerzas para hablar o respirar. Dani cada día lo que vas escribiendo, se vuelve mas inspirador para el que lo lee, no puedo definir la palabra ¡ME ENCANTO! porque le quedaría corta. Se necesita mas palabras para esto. Y yo no las tengo... *-*
    Esto si me hizo reflexionar aunque no lo creas.
    ¡Mil besos Dani!
    Cada día me impresionas mas.
    -Esther

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  10. Quizás es a lo que le tengo miedo, dejar de sentir toda esta bola de emociones intranquilas y comenzar a sentir nada, y aburrirme de eso. Quizás por eso sea mejor sentir dolor a no sentir nada, o quizás no. Debo decir que yo estoy tan perdida como vos. Pero no, al menos ya no lo recuerdas todo, tu cerebro dejo de ser una maquina torturadora, ahora debes llenar todo ese vacío de cosas buenas, un día de estos escuche por ahí, no estas deprimido, estás distraído.
    Con cariño,
    Leahღ

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  11. A veces no tener drama es aburrido. Pocas veces me ha pasado, soy una persona naturalmente alegre y la tristeza no va conmigo, pero de vez en cuando me siento mal así, de la nada, como si simplemente hubiera decidido que estoy demasiado acostumbrada al buen humor. No lo sé, ni me gusta, prefiero mil veces más sentirme ridículamente alegre a ridículamente triste.
    Patatas y brillantina,
    Amaya

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