martes, 22 de septiembre de 2015

Querida Daniela: Vacaciones para aprender.

Creo que esos tres meses de pleno tiempo libre fueron unos de los que marcaron tu vida, y no de forma traumatica para nuestra suerte. Así que cuando los últimos días de ese maravilloso período se atisbaban, llegaste a la incertidumbre que preferías siquiera afrontar: ¿Volverías a ser esa misma persona que habías dejado en aquellas aulas de clases? La callada, que cansada pendía de un hilo caminando por doquier, evitando mirar a los ojos a sus enemigos, insegura al hablar, quemando sus brazos recibiendo a la soledad, la que sentía que nunca obtendría ayuda, la que pensaba que era mejor ponerse en segundo lugar, la que no sabía cómo dejar de llover decepciones, ni de mirar atrás. Porque sabías que no en todos lados podrías ser la misma, o en cualquier momento. Querías ser la cara que habías esculpido, la que después de tanto tiempo pudiste lograr con tu esfuerzo, pero no sabías cómo demostrar toda esa belleza que podría llamarse "tu verdadera personalidad" para que otros pudieran aceptarla e incluso relacionarse con ella. También se acercaba una fecha, una reunión, una oportunidad para hacer las pases con aquellas personas que tanto te hicieron daño en el pasado, porque si no cerrabas ese capítulo en tu vida seguro te perseguiría por el resto de tus andanzas. Ya no serías cobarde, estabas segura de tu decisión y todas la noches repasabas eso que querías dejar en claro, aunque de todas maneras no saliera como lo imaginabas, era un inicio, la prueba de que eras lo suficiente madura para afrontar un problema y resolverlo hablando.

Esas vacaciones en realidad fueron buenas, porque a pesar de que tuvieses miedo, estabas dispuesta a arriesgarte, a llegar con todo lo que proporcionaba tu aptitud. Hasta podías pensarlo en voz alta: "Sí, estoy estable. Sí, me siento bien. Sí, ahora pienso con detenimiento las cosas. No, no me preocupo por lo que los demás tengan que decir. No, no me quedaré callada. No, no dejaré que cualquier pequeñez abata contra mí". Y lo más importante: te reconociste a ti misma, tu valor, tus capacidades y tus virtudes. En esas vacaciones para aprender, te diste cuenta de cómo son las cosas, paso por paso, con calma; te apartaste de personas que por un lapso fueron estabilizadores de tus emociones, pero que desafortunadamente reclamaron a cambio una eternidad de disponibilidad, una esclavitud que reprimiría la estabilidad con tu "yo" interno. Diste las gracias, pero avanzaste. Eligiéndote a ti por encima de cualquiera que estuviera inconforme, sin importar qué. Comenzaste a buscar el exterminio de cada uno de tus demonios, sin apuros; comenzaste a ceder ante nuevos puntos de vista, a analizar más las encrucijadas en lugar de actuar por impulso, te aseguraste de que las cosas pasan porque así tienen que ser y por alguna razón; que las situaciones forzadas nunca tienen buenos resultados; que hay que dejar ir buenas cosas para que otras mejores lleguen; aprendiste que sólo siendo amigo de ti mismo es como puedes llegar a ser amigo de los demás; que tu belleza interior se exterioriza y que dándote tu lugar es como los demás también aprenderán a dártelo; que es preferible pasar vergüenza unos minutos a toda una vida llena de dudas. Llegaste a sentirte plena contigo, con los demás y con la vida en su totalidad aunque existan muchísimas noches de desesperación y pánico. Pues las circunstancias nada más son malas cuando tú las crees malas, y que serás fea cuando pienses que eres fea, o que estarás solo cada vez que imagines que estás solo. Porque solo tú eres dueño de tu propia destrucción, decides que te afecta y que no.

Siempre tendrás oportunidades para salir adelante en persecución de tiempos mejores, depende de ti aprovecharlas o no. No pares de creer, de confiar en el destino, en ti y en tu potencial. Hoy es un nuevo día para hacer que las cosas salgan bien y como quieres que sean.

Siempre tuya,
Daniela.

3 comentarios:

  1. Queria Daniela (Y 'querida' porque esto es muy inspirador, con mucha clase y siento la necesidad de usar el querida)
    No sabes cuanto me alegra saber que te sientes bien contigo misma, que eres tu en toda tu esencia y libertad. Sin duda has madurado, mucho, te diste cuenta que de nada sirve deprimirse, que tienes que dejar todo en el pasado donde pertenecen.
    Se que hablaste con las malasangres y me alegro por ello porque era un asunto 'pendiente' que te ataba, ahora ya no. (Bueno no se si hablaste con ellas ya o estas a punto de hacerlo).
    Espero que de ahora en adelante tus post sean mas como esto, porque quiero leer que te siente bien y que NADA TE DETIENE.
    Con mucho amor, Adriana.

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  2. ¡Hola, Dani!
    Me encanta que estas vacaciones te hayan beneficiado de manera positiva, eres una chica muy hermosa y me parece que debes sentirte orgullosa de todo lo que tu eres y de toda tu esencia.
    Y como dijo Dani, ¡Has maduro un montón!
    ¡Un abrazo!
    -Sabrina Gomes.
    sabrinaaagomes.blogspot.com

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  3. La seguridad es el arma esencial para lograr todo lo que nos proponemos, a mi tambien me inspiro mucho este escrito, ya que siento en ellas el olvido y perdón de lo pasado para escribir un nuevo libro del presente... te deseo mucha suerte, y confianza; que sea lo que sea que estés pasando, o hayas pasado, Dios te dará las fuerzas para seguir...

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