jueves, 27 de agosto de 2015

Mis cosas favoritas.

Hace ya un tiempo en el grandioso blog de Sabrina Gomes me nominaron a hacer una clase de entrada en la que hablas acerca de 10 de tus cosas favoritas. Creo que este tipo de post son una gran oportunidad para que los lectores puedan conocer un poco más sobre aquella persona que con frecuencia visitan y comentan, a veces me parecen frescos y entretenidos porque puedes ver algo más que reseñas, música, moda, tips, o lo que sea; o en mi caso, simples escritos o anécdotas que al parecer sólo yo entiendo. Espero que más de una persona se anime, en realidad es divertido. Tanto hacerlo, como leerlo de parte de los demás.

1.  Canción favorita.

Nunca  antes me supe determinar por una en específico. De hecho, la conocí hace unas semanas en una clase de step en el gimnasio. Apenas la escuché me enamoré enseguida de ella, no dude un segundo en reclamarla como mi favorita de por vida, tanto su letra, como ritmo y melodía encajan perfectamente conmigo. Es Don't Stop Believin' de Journey, de hecho la mencioné en esta carta. Me hace muy feliz, me llena de emoción y esperanza, de ganas por dar más de mí.


2. Banda favorita.

The Pretty Reckless desde 2012. La conocí gracias al blog anterior de Amaya y por un especial de terror en Mtv. Me cautivaron con la canción Make me Wanna Die.



3. Película Favorita.

Esto tengo que separarlo en dos. En película de amor, Como si fuera la primera vez.


Película de terror (saga), Pesadilla en la calle Elm.


4. Actor y actriz favorita.

Jhonny Depp, por Piratas del Caribe. De verdad amo la manera en como lo interpreta.


Drew Barrymore por Como si fuera la primera vez. Y no sé, tan solo por ser ella me encanta.


5. Serie favorita.

Esto no es noticia, The Vampire Diaries.


6. Cantante favorito.

Christina Aguilera, tiene una voz grandiosa. Además no sé, posee una extraordinaria personalidad y fuerza; muchos han hablado o pensado muy mal de ella, pero no por eso dejó sus ideales ni de ser ella misma.


7. Color favorito.

Simple, negro desde los 12 años. Antes lo era el dorado.

8. Materia favorita en el colegio.

Historia, sea universal, de mi país o de donde sea. Tengo una gran adicción por saber que ha pasado en las décadas y épocas anteriores, los hallazgos, la evolución, las artes, todo. Lo antiguo me atrae muchísimo.


9. Amor platónico.

Martin Garrix. Hace unos días que me enamoré de él, es muy adorable.


10. Caricatura favorita.

Coraje el perro cobarde. Mis recuerdos de éste son muy vagos, pero sabía que era el que más me gustaba. Quizás lo era porque me parecía muy raro y no lo entendía. Algún día buscaré todos sus episodios por internet y los volveré a ver.



11. Palabra favorita.

Enigma y Euforia. Me he dado cuenta que me gustan las palabras que tengan una "e" al principio y una "a" al final, ni idea de por qué sea así.

12. Parte del cuerpo favorita.

Los labios, pómulos y clavículas.


13. Prenda favorita.

Las chaquetas, de todo tipo. Pero las prefiero de cuero negras.


14. Modelo favorita.

Barbara Palvin, sus facciones me parecen perfectas.


15. Década favorita.

La de los 20's. No sé, son como mis años dorados. El jazz, las artes, su estilo de vida, todo.




Y eso es todo. En realidad eran solo diez cosas, pero habían unas como libro y género de música favoritos que todavía no tengo específicamente selectos, así que decidí remplazarlos por otros y hasta agregar unos cinco más que se me vinieron a la mente.Ustedes pueden hacerlo igual, con menos o con más, ya sean las mismas o cualquiera que se les ocurra, jueguen, entreténganse, improvisen. Yo nominaré a Adriana (wildspirit), Leah (mecomoalmundo), Samantha (bonjoursamy) y a Ali De Loyo (theloopofsweetdreams). Pero obviamente puede hacerlo quien le parezca atractivo y le provoque hacerlo, si es así, déjamelo saber en algún comentario para dirigirme a tu blog y conocer más acerca de ti. ¿Cuales son sus cosas favoritas? ¿Compartimos alguna? Espero y pasen un feliz final de semana amores.

Daniela.

lunes, 24 de agosto de 2015

Querida Daniela: Una vez arriba, ruedas por la colina.

Los días en el gimnasio siguieron en marcha veloz, al mismo ritmo en el te montabas a la caminadora e inventabas con tu amiga hacer carreras a pesar de que los demás las miraran raro. También cantaban la música tediosa en forma de broma que por lo general sirve para que las personas se froten en las fiestas. ¿Recuerdas? Ella te hacía tragar tu orgullo y unirtele en coro.

Odio esa cancióndije.
—¿Ah sí? Entonces... —trasformó su cara como si me hiciera serenata—.
 Dime si tú quieres algo conmigo, cómo explicarte que quiero ser más que amigos.
 Dime si tú sientes lo mismo, estando a tu lado pudo sentir que sonrío.
 Dime si tú... 
—comenzó a recitarme.

Poseías una clase de ilusión tonta e imposible, que era normal, pues la mayoría de las chicas que entran principiantes inmediatamente quedaban flechadas con el instructor de Cross-training. Simplemente porque te corregía más de lo habitual, más de lo que corregía a cualquiera, y en una de esas hasta se equivocó, y se disculpó muy apenado mostrando una pequeña sonrisita que se esfuerza por ocultar. Y cuando por fin te preguntó como te sentías, respondiste con la mayor estupidez de todas: "Me siento violada". Sí, porque de seguro ya te habían violado un par de veces, ¿no?.

—Daniela, ¡Qué no podías usar otra palabra! —reclamó ella.
—Es que... Creo que entré en pánico —me excusé.

Ella decía que tenías tremenda obsesión con él. Pero tú te defendías diciendo que cuando haces ejercicio actuabas como borracha. Y se burlaron de la loca idea de crear una novela inspirada en todo lo que les había pasado hasta los momentos. Lo mejor de todo eran las clases de step, por su música, el entusiasmo y los gritos de los demás, el increíble espíritu de la instructora que de apariencia te recordaba a tu madrina hippie, pero sobre todo, la alegría que te transmitía, esa sensación de sentirte única, en tu momento, como si nada más importara y tus movimientos fueran los mejores. Y a pesar de que no conocías tan bien a ninguno, eran tan amables que te sentías parte de algo.

Estabas viviendo, siendo feliz.

Y te diste cuenta que no lo eras del todo, pues todavía te aferrabas a algo del pasado. Una tarde te tiraron la verdad como si fuese comida para perros, para ser devorada, destrozada en segundos y por fin ser asumida. Pero esta verdad era amarga, y costaba tragarla. Así que te asustaste como nunca, al ver lo rápido en que te podías salir de quicio, tener malos pensamientos acerca de las personas que solo deseaban lo mejor para ti, dudar, aferrarte a tu odio, pensar que lo más adecuado era estar sola pues ninguno te entendía y que siempre elegirían por encima de ti, porque creían que eras la única que hacía las cosas mal. Gracias al cielo, no te quedaste callada. Dejaste en claro que no podías sanar de la noche a la mañana, porque los restos del daño que te habían hecho seguían dentro de ti, y quizás una parte tuya en lugar de soltarlos lo que hacía era pulirlos todos los días. Eso era. Así que terminaste aceptando que aquella persona que te lo dijo tenía algo de razón. Y extrañamente al instante se sintió un gran alivio. Porque un suspiro que pesadamente se había atorado en tu pecho, lo estabas dejando ir.

Nuevamente, comenzaste a subir la dura colina en busca de tu felicidad, creyendo acabar con el capítulo de las múltiples sombras que no querías volver a mirar jamás.

Pero entonces, una relación se acaba. Abofeteándote , y escupiéndote en la cara que provocas que las cosas se vengan abajo, que estás dañada, que engañas a los demás porque haces que se acerquen a ti para luego empujarlos por un precipicio. Estabas recuperándote de un mal trago, y de repente vino alguien más a querer envenenarte con otra copa. Te quería halar otra vez a una discusión sin lógica ni fin. Como si fueras de su propiedad o un perro faldero quizás. Él nunca entendió, que no eran nada más que amigos. Y que no tenías la obligación de quedar bien ante sus ojos, o ser la persona que él quería que fueras, estar a su ritmo y hacerlo feliz sin importar que tú fueses infeliz. "Fui quien te ayudó a que salieras adelante, y a la final pago yo...", añadió.


No, no, no, no, me perdonarás la palabra, pero tú ya no estabas para esas mamadas.

La única responsable de tu felicidad y de tu capacidad para prosperar siempre has sido y seguirás siendo tú. Y bueno, él se creo su propio cuento en la cabeza dejándote a ti como una culpable, ¿sólo por querer estar en paz con tus padres antes de qué con él? ¿Qué persona cuerda hace ese tipo de ultimátum a una niña de quince años? Tú no ibas a desperdiciar las oportunidades de tu juventud por una amistad en la cual ya ni te sentías cómoda. Así que jamás te arrepientas de haber acabado con esa situación. Aunque hayan tiempos extremadamente malos  y pienses que la vida te está castigando con cualquier clase de karma. No te dejes vencer, recuerda que los mejores momentos de tranquilidad vinieron cuando ya ni percibías su existencia; cuando lo depositaste en el pasado, junto a los demás escombros que te afligían, pues ahí era adonde pertenecía. No merecía formar parte de tu futuro. Porque de esa manera era que no podías avanzar, cosa que él nunca imaginó que sería posible.

Era momento de retomar el paso hacia la cima, esta vez más fuerte y estable que antes. La cima era apenas un comienzo. Te esperaban muchas cosas, hoyos, cuestas, altos pastizales, hiedra venenosa, sequías, tormentas, piedras, animales salvajes, trampas cazadoras, cercas eléctricas, y todo tipo de obstáculos. Y sin siquiera luchar te tiraste a la cómoda de un fango estancado en la mitad de un desierto, porque ya no querías saber de más nada, estabas decepcionada de ti misma y te estabas dando por vencida, ¿y por qué era? Porque no habías bajado nada de peso desde que entraste al gimnasio. Sí Daniela, era ridículo. ¿Qué le dirías a otra persona si estuviera bajo ese mismo dilema? Que las cosas no se obtienen simplemente en el instante que las deseas, que no era así de sencillo, que se necesita dedicación y disciplina, más no rabietas de adolescente caprichosa. Debías volver a poner los pies dentro de la realidad. Y recordar que era más importante obtener tu felicidad antes que cualquier cosa, porque de lo contrario aquella figura que tanto anhelabas se convertiría en una ilusión vacía. Pues buscarías y buscarías sin marcar límites, porque si no podías aceptarte en ese estado, no te aceptarías en ningún otro. Ya era tiempo de madurar en ese sentido, y de dejar de tener dos pedazos de plástico en la cabeza.

La colina cambiaba a medida que marcabas el curso. Se ponía más inclinada cuando más duro estabas trabajando o más lejana cuando más apresurada estabas. Pero no importaba si al llegar arriba ésta te hacía rodar cuesta abajo por la colina, porque sabías que te levantarías, te quitarías la mugre del rostro y volverías a levantarte emprendiendo una nueva meta; porque en realidad comenzabas una diferente travesía, cada vez que caías todo se convertía en un juego o una aventura. Era más extraordinaria tu capacidad para seguir dando grandes pasos, que la altura de cualquiera de las eminencias que se habían cruzado en tu camino y ya habías sobrepasado.
Siempre tuya,
Daniela.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El poder de ser yo misma.



O sea, nadie.
NADIE, PERO NADIE.
Fue la razón para que yo saliera de mi mal estado de depresión.
Él intentaba hablarme y aconsejarme.
Pero yo nunca creí en la palabras de nadie.
Yo sabía que si debía estar mejor, era por mí misma, o sea, que yo misma pudiera decirme: "Daniela, todo está bien, tranquila, aceptate". No porque alguien más me lo dijera.
Mi felicidad no iba a depender de las palabras de otros.
Él nunca supo cuándo fue que comencé a sentirme mejor conmigo misma.
Y fue justo cuando comencé a salir de mi casa, a acabar con las malas vibras, probando cosas nuevas.
Justamente cuando él ya no estaba en mi vida.
Alejarme de él, fue una de las cosas que me trajo más tranquilidad.
Ya no sentía presión, por ser la persona que él quería que fuese ante sus ojos.
O temor por mis padres a que me descubrieran, haciendo lo que ellos no querían.
De hecho, creo que hasta me han dado más confianza.
Y ahora, ya no tengo nada que ocultar. Porque ya para mí terminó.
Él se puede ir junto a las mala sangre.
Porque creo que hasta él me las recordaba. Me las mantenía presentes todo el tiempo.
Y si quiero avanzar, necesito desprenderme de cualquier cosa con respecto a ello.
Porque sino lo que me iba a pasar es que seguiría obsesionada y estancada.
Así que, me elijo a mí primero.
E increíblemente de esa manera se siente mejor.
Siento que estoy creciendo, con más fortaleza, y poder para hablar.
No seguiré de última estando cabizbaja.
Es como que, vuelvo a hacer lo que quiero, sin reprimirme solo porque a otros no les gusta.
Y se siente tan bien.
Como si me concedieran poderes.
El poder de la felicidad, el poder de ser yo misma.

Daniela.

martes, 4 de agosto de 2015

Seres extintos.


Feb•22•15

En mi tramo hacia el vacío no sentía nada más que gritos hundidos por la desesperación, la locura y el colapso; eran voces que suplicaban ser desatadas como una jauría de demonios que empujaban contra cualquier lógica que quisiera derrocarlos. Esa no era yo. Pues estaba invadida, por emociones perdidas. Las cuales acogí como mías, en una inhóspita creencia de poder enfrentar cualquier degollina sin cobardía. Me degradé a mí misma hasta el punto de no saber lo que sucedía, ellos habían provocado mi recaída. Pero esta vez, el camino hacia mi autodestrucción era distinto; podía ver la entrada, más no la salida. 

Petrificada como un cuerpo muerto, los golpes ya no surtían efecto, las cicatrices no sangraban, el fuego no quemaba, la ausencia de oxígeno no atosigaba; solo las lágrimas que vislumbraban con la fuerza de la lluvia, torturaban la conciencia explotada en miles de pensamientos y me cegaban al paraíso corroído en el que creía haber vivido, me mantenían cautiva en una celda a mí medida, para darme lo que no quería, con lo que sufriría.

Porque era la única que al parecer merecía un castigo.

Solo fue hasta el momento en el que abrí mis ojos que reflejaban el oscuro agujero por el que me había arrastrado, cuando descubrí un pequeño destello que me observaba desde la lejanía. Su visita me llenó de nostalgia, 
¿Qué hacía que estuviera allí?
¿Sufría como yo lo hacía?
¿Esperaba que yo fuera salvada?
Las dos opciones me derrumbaban, porque sentiría más dolor por ella que por mí al conocer sus yagas; o caería en una inmensa decepción contra mi alma por saber el hecho que desde hace hace milenios ésta ya había sido vendida como un anhelo perdido.

Al cabo de un tiempo, lo entendí.

Me estaba esperando.

Porque solo podía mirar la ruina que me depararía, en lo que me convertiría.

Era la culminación de un ciclo para el comienzo de otro, deambular en la dulce espera de otro ser extinto, como el mío. Para así curar la miseria de muchos, sacar el veneno y expulsar a los ángeles caídos en búsqueda de nuevas dimensiones, esperando a que regresen trayendo más frutos podridos. Porque no importa si lo has superado, o si nunca lo has vivido, porque todos somos víctimas de una injusticia, ¿No es así? Sólo se necesita un tropiezo.

Daniela.