viernes, 29 de mayo de 2015

La juventud de piel pálida.

Los jóvenes pasamos por muchas cosas, ¿Sabes? Desde una niñez llena de críticas, sin compresión, con traumas, soledad y lágrimas, hasta una clase de crecimiento "adecuado" para decir que todo se hace más fácil porque conoces cosas que antes no, descubres personalidades, lo que es estar dentro de un grupo que no sea tu familia, sientes euforia, pasión por tus habilidades y la capacidad de tomar tus propias decisiones, cuando en realidad es todo lo contrario, porque cierta parte de nuestro ser inconsciente nos pide que alguien nos diga que hacer, porque somos inseguros y sentimos que las cosas saldrán bien o de la forma en que tienen que ser, porque simplemente no la hacemos nosotros mismos. Porque otros asumirán la responsabilidad si algo sale mal. Porque no podemos soportar más fracasos. Porque en realidad y a fin de cuentas seguimos siendo niños, que no se han definido, que necesitan la opinión de otros para tener una imagen de cómo son. Porque cada cosa nos afecta. Una mala mirada, que los demás no compartan lo que tienen, que se guarde algún secreto, que te digan que quizás hoy llegaste desordenada/o al instituto o para alguna reunión, porque no te incluyeron en sus planes o no puedes llegar a ser igual de divertido, amable, tierno, astuto o hábil como otros. El dilema está en que ahora no interactuamos como niños, no simplemente pedimos perdón con un caramelo y volvemos a la normalidad olvidando lo ocurrido. Ya que, todo se ha vuelto más complicado. La comunicación disminuye, la incomodidad se duplica, las malas lenguas hablan, los malos comentarios llegan, las impresiones se acumulan, los sentimientos se confunden, la tristeza se convierte en rabia, o la rabia en tristeza, te agotas, intentas olvidar que tu vida es trágica bajo los efectos de lo que tú crees medicina, cuándo cariño, lloras aun después de que te la colocas.

Intentas cambiar, pero no sabes si es lo correcto, porque, ¿Sería defraudarte a ti mismo? ¿No es así? No logras entender la manera en cómo otros cambian sin que se note, en cómo otros avanzan mientras tú sigues ahogado en el aire, con la capacidad de respirar, pero sin poder hacerlo gracias a los problemas que te mantienen suspendido, esos mismos que quieren ser recordados cada vez que intentas pasar un momento de risas. De esta manera, una vez más te encuentras en la oscuridad a altas horas de la madrugada mirando hacia la ventana, el techo, el suelo, las paredes o cualquier punto fijo en tu habitación imaginando el momento en que todo se solucione y vuelva a ser como era antes, te paralizas con una clase extraña de "deja vu" golpeando tu cara, porque ya son más de las noches que puedes contar sumergido en ésta situación, alimentándote de ilusiones irrisorias, mientras afuera los demás ignoran tu existencia. Tu casa se convierte en un tipo de refugio, porque muchas veces prefieres quedarte allí, en vez de salir y comerte el mundo. Pero esto se debe a que no tienes ánimos o un mínimo deseo de pasarla bien, ya que, en realidad no la pasas bien, sólo actúas recibiendo miserias, me pregunto, ¿Actuaría así de bien encima de un teatro? Es una de las tantas preguntas que no sé responder, porque desperdicio mi tiempo preocupada, acostada, frente a un computador o un televisor, relativamente haciendo nada.

Ahora, ¿De verdad tus amigos están ahí cada vez que caes? Acaso saben el por qué te has vuelto tan distante, o qué en tu hogar no existe el mejor de los ambientes, o cuáles son tus miedos cada vez que despiertas, ¿Siquiera saben que lloras cada noche? ¿Te critican sin saber o simplemente no dicen nada? ¿Te esperan solo cuando hay diversión? ¿Estás seguro de qué sabes todo acerca de ellos? Yo antes hubiera dicho que "sí" ante todas estas interrogantes. Porque quizás yo las conocía. Pero se volvieron en extrañas en el momento de transformarse. ¿Tú estás seguro de las personas con quién andas?

Y tú familia, ¿Recorres a ellos en cualquier problema? ¿O eres como yo, prefieres no soltar palabra? Muchas veces son ellos quienes nos causan más daño, aunque no lo hagan con mala intensión, o bueno, no lo sé, todavía no tengo hijos; en fin, nos moldeamos a través de ellos, por su manera de querernos formar; por ejemplo, tuve lazos fuertes con los golpes desde niña, eso no me volvió agresiva, todo lo contrario, me hizo indefensa, porque no soy de esas que pueden sobrellevar cómo sea y cuándo sea una pelea, puedo explotar por dentro de furia, pero aun así no haría nada para alborotar las cosas. Entre otras cosas, estar insegura de lo que digo, llorar cuando tengo que dar explicaciones, no sentirme cómoda en grupos grandes, ser impulsiva, etc. ¿Tú cómo crees que te hayan afectado?

También existen otras circunstancias, la presión que los demás aplican sobre ti para que seas la persona que ellos esperan que seas, la prohibición de lo que quieres hacer, sentirte sofocado entre grupos con los que no acostumbras, que tu voz no sea escuchada, ser olvidado e ignorado, estar obligado a actuar de la forma que nunca quisiste, incluso una ruptura, un cambio radical de ambiente, la pérdida de alguien que realmente querías (y no me refiero simplemente a la muerte), la traición, los rumores, que te juzguen por cada acto que realices, que no crean en ti, que piensen que eres todo lo que no eres, que supongan que todo el tiempo estás bien, que no pasa nada y que por ende, nunca te pregunten, ¿Ocurre algo? ¿Cómo te sientes? Que digan que eres igual a los demás, que has salido de la máquina que fabrica gente ordinaria y que por eso no tienes sueños extraordinarios, pasatiempos u habilidades que para otros serían "estúpidas" o "aburridas", una forma de sentir inconvencional a la del resto. Y es gracias a estas razones y a más que somos la: Juventud de piel pálida. 


Daniela.