viernes, 4 de diciembre de 2015

Pasa que me enfrasco en cosas pequeñas.

Tengo tantas cosas que contar.
Pero en realidad creo que los cuentos serán muy resumidos, o simplemente es que no son tan largos como así los tengo en mi cabeza, o también está que no quiero aburrirlos con novedades que a ustedes no les interesa, porque soy muy tediosa a la hora de dar detalles sobre lo que me sucede. Intentaré ser breve. ¿Dónde había quedado? Ah sí, comencé mi último año de secundaria, y tenía muchos temores con respecto a qué sería de mi en ese repetido escenario donde flotaba mi esencia gris antes de vacaciones, no quería que volviera atraparme ese mal estado de ánimo, no quería confundirme hasta llegar el punto de que no se sintiera mi presencia. No quería nada de eso, y extrañamente la vida me escuchó. Mi alegría el primer día fue exuberante, los salude a todos con un gran abrazo, mi sonrisa encajó en mi rostro toda la tarde y hablé de mi gran evolución con aquellas personas que no había visto desde hace meses con tal calidez que acepté un "haz madurado", como un hermoso cumplido. De esa manera transcurrieron las primeras semanas, podía sentir la confianza de hacer y decir lo que quisiera, por lo que me decidí y un día sin enunciarlo me dirigí a platicar con las personas que me habían hecho daño, arreglamos los cabos sueltos, cada una dio su lado de los hechos y quedamos sin rencores. Incluso me propuse a ayudarlas para unirlas un poco más con el resto del grupo (porque eran las excluidas en la sección), así que se hizo una reunión y fueron invitadas, por lo que los demás también pudieron decirles lo que pensaban con respecto a ellas. En esa misma ocasión me di cuenta de una cosa: me comenzaba a gustar mi mejor amigo. Y todavía no entiendo cómo eso podía ser posible, porque ni siquiera pasábamos tanto tiempo juntos como hace cuatro años. Quizás un día me detuve a mirarlo con más precisión y comenzó a florecer ese sentimiento en mí; y eso, agravado con lo fantasiosa que es mi mente hizo que me convenciera la idea de que si llegábamos a tener una relación, sería muy buena para ser cierta. Pero, ignoraba un miedo que no paraba de zumbar ante mis ojos: enamorarme de él cuando él ya no estaba enamorado de mí. Porque sí, lo estuvo los primeros tres años de secundaría, y yo lo sabía a pesar de que él nunca me hubiera dicho nada.

Cada cosa era muy incierta, y no tuve de otra que confesar lo que sentía. Pero los resultados no fueron como quería, pues en su vida ya existía otra, otra que yo conocía y pasaba todas las tardes junto a nosotros en clases. No eran algo estable, pero estaban en proceso de serlo. Decidí alejarme, tomar otro camino, comenzar de nuevo; pero de repente me vi entre ellos dos siendo su consejera. Juro que intenté dar lo mejor de mí, pero así, clavaba más profundo en mi herida. Por segunda vez quise apartarme, pero en lugar a eso, él me haló de vuelta pues estaba "confundido", supuestamente cada vez que hablaba conmigo le recordaba los tiempos en que yo le gustaba. Así que, se desató entre nosotros el cariño, el decirnos cosas bonitas, el desvelo charlando, la emoción de vernos, las sonrisas tímidas, y todo esto en un periodo muy corto. Él estaba entre las dos; y yo, además de él, era la única que lo sabía. Finalmente, él terminó con toda esa ilusión porque decidió quedarse con ella, con la que ya había arriesgado bastante. Y entré en colapsó, rabia por sentir que jugó conmigo (aunque nunca nos besamos), molestia por ser la segunda opción, humillación y culpa por dejar que esto me afectara, decepción por no ser la correspondida, y tristeza por creer que nuestros doce años de amistad ya habían valido verga. Porque sí, la pelea fue fuerte. Tan solo imagínenme a mí escuchando ballenato por toda una semana, a tal extremo llegué. Pero, llegó mi cumpleaños y nos reconciliamos.

Y ese día fue increíble, todos estaban felices y esperaban con ansias a que llegara al colegio para felicitarme, nos tomamos muchas fotos y me prepararon una pequeña fiesta en casa de una amiga. Todo lo que no imaginé pasó ese miércoles, y la verdad es que, aunque pudiera, no cambiaría nada.

Dejé de escribir cosas tristes por él, no sentía la necesidad de hacerlo a pesar de que a veces doliera admitir lo sucedido. Yo recibí mi golpe, pero él también; puesto que la chica con la que quiere estar, recientemente fue novia de otro de los de nuestro grupo, así que, todos se la tomaron a mal y lo evitaron por unas semanas porque prácticamente él le estaba robando la novia a un amigo. Y no era la primera, sino la segunda vez que lo hacía. En fin, la melancolía a veces me visita y siento como si todo lo que había aprendido en vacaciones estuviera perdido, leo aquello que escribí cuando creía estar estable y no puedo encontrarme allí, es primera vez que estoy sin rumbo dentro de mi soledad, como si necesitara de algo o de alguien. Otro de mis problemas se desvía a lo que quiero estudiar al entrar en la universidad, y se intensificó más este lapso de clases ya que nos asignaron hacer "un proyecto de vida", yo elegí hacerlo en referencia a Letras (literatura) porque escribir últimamente lo es todo para mí, pienso en ello todo el tiempo, y ha superado cualquier otro sueño que haya tenido, siento que nada más se ajusta a mí. Pero eso en mi país no da dinero, porque terminas siendo un profesor. Así que, entré en un dilema existencial: estudiar Medicina o Letras. Porque mi promedio es lo suficientemente alto para estudiar lo primero, y nadie quiere que desperdicie mis notas en una carrera "no tan buena", y yo sé que el dinero no lo es todo, pero si quiero viajar, tener una casa, un carro y demás cosas, obviamente lo necesitaré. Pensé, analicé, discutí y lloré por varias semanas hasta llegar a una conclusión; estudiaré medicina, pues sé que aunque eso estudie, yo seguiré escribiendo, y además quiero llenarme de más conocimientos que no sean simplemente hacer análisis literarios o redacciones. Pero si puedo, hago paralelo con letras y termino estudiando las dos carreras.

Pasa que en eso he perdido mi tiempo estos últimos dos meses, quizás luego monte una foto del libro que hice para mi proyecto. ¡Y ya se nos vino diciembre! Espero escribir mucho en mis cuadernos y superar las peores navidades de la vida (las de hace un año), en realidad quiero pasarla bien, y espero lograrlo. Perdonen mi ausencia en sus blogs, muy pronto pasaré a comentarles. Por último, quise cambiar la apariencia del blog porque ya Pale Skin Youth no encajaba conmigo, quería algo muy sencillo, sin etiquetas y sin la iniciativa, ¿qué les parece?
Recuerden que los sigo amando.


Daniela.

lunes, 9 de noviembre de 2015

El último martes.


Nov•03•2015
Martes.

Y ha llegado la hora de decir adiós.
Pero los finales a veces parecen tardar para cerrarse completamente, porque las mentes no están seguras de lo que quieren y dan falsas esperanzas a las que anhelan ser correspondidas. Y a la final, ¿Cuál es el sentido de todo esto? ¿Aceptar que soñar jamás servirá de nada? ¿Hacerte más fuerte? ¿Qué no debes confiar de lo que salga de la boca de otro? Porque tú simplemente lo dejaste todo sin preguntarme cómo eso me haría sentir; y a pesar de que me prometí a mí misma no pasar malos ratos por ti, las lágrimas suelen ir más rápido. Tal vez te diste cuenta de que mi felicidad debía compartirla con alguien que invierta su tiempo en mí, y tú con aquella que robe cada pensamiento de ti. Tú elegiste a una, y esa no fui yo, no fui la primera opción que dictó tu corazón. Y después de todo, todavía me engaño diciéndome que me querías más a mí, pero que no podías aceptar por miedo a que lo nuestro parecía ser algo tan bello e inesperado que estallaría algún día por ser tan perfecto, que era muy bueno para ser verdad. Basura. Yo te aconsejé que te arriesgaras, y ahora que lo analizo, pudiste haberlo hecho conmigo. Pero mi vida es tan cruel que no puede recompensarme con lo que quiero, me retrocede al momento en que comenzó la fantasía de un gran amor, dándome a entender una vez más que no merezco nada. Y a mis casi dieciséis, escribo entre mis llantos la tortura de cómo es sentir algo inmenso que nunca has experimentado y que lamentablemente no se dio. Sólo estaba jugando a que quizás podía amar, pero de esa forma perdí el control, y creo que alguien más fue quién se divirtió. No imaginaste la escena en que todo acabaría porque nuestro cariño era clandestino, y necesitabas comenzar a escribir esa historia que cargaría con la opinión de cada uno de los que estaban a tu alrededor, no fue tu intención buscar algo arriesgado; ni como la mía lo es ahora borrar esos años insignificantes en los que de verdad nos queríamos aunque no apreciáramos toda la disponibilidad que teníamos el uno para el otro. Ya no podré decirte esas cosas románticas que con dificultad te pude preparar, y por siempre me quedaré con la duda de qué podrías hacer escrito en aquella carta en la que desahogarías los anhelos más recónditos que en persona no podías decir.

Ahora siento que las horas van más lento, que una palabra puede ser infinita, que mi cabeza flotará sobre aguas interminables, que todo color al tocarme se convertirá en gris, que un parpadeo durará un minuto y en camino me traerá de ida y vuelta más de una vez. ¿Y tal vez merecía yo todo esto? ¿Cuenta como fallo enamorarse? ¿Es mi culpa sentirme de esta forma? Supongo que también lo será que nos alejemos una vez más, porque ya no puedo actuar como si nada, ya no sé cómo es hablar contigo, si quiera recuerdo cómo mirarte. Y todo se hará más difícil con ver que todos los días ese amor que pretendía ser para mí, se lo estás dando a otra. Lloraré un par de noches más por éste tipo de cosas ridículas. Pero, aprenderé que quizás todo sucedió por vivir dentro de un sueño y no luchar por eso que queríamos vivir, o porque yo sólo soñaba y tú sólo vivías, por lo que finalmente, de nuevo, no funcionamos.

Daniela.

lunes, 19 de octubre de 2015

No sabe quién es ella.


Ella, es como bailar en silencio.

Ella, es como golpear el polvo en la oscuridad.

Pero ella, no es ella.

Y todavía no recuerdo cuál de las dos es.

Porque ha olvidado muchísimas cosas, y entre esas, está el sentir.

Ahora sólo se dedica a narrarle versos a la luna.

Le confía sus pensamientos a un libro de memorias.

Y las cuatro paredes a su alrededor lloran,

porque nunca antes habían visto a alguien tan lleno de nostalgia.

Que sólo mira el pasado recreando una posibilidad de vida.

Pues este futuro no le proporciona oportunidades.

Nada termina ajustándose a ella.

Todo lo hace y deshace con su cabeza.

O sino, deja las cosas inconclusas y a medias.

Y aun así dice, "darlo todo de sí misma".

Por eso es que no recibe nada de vuelta.

Sólo mariposas que esperan perecer junto a ella.

Y brazos que no la aman como ella desea.

Una vez más, está noqueada.

Yace en el piso sin poder levantarse.

Porque el daño fluye por sus venas y se frena, no aprende.

Comienza a mirar en blanco y negro, pero no es su película.

Porque ella es gris.

Y no sabe quién es, ni adónde pertenece.

Pero debe dejarlo todo antes de que el polvo, la oscuridad, el baile y el silencio la consuman.

Daniela.

martes, 22 de septiembre de 2015

Querida Daniela: Vacaciones para aprender.

Creo que esos tres meses de pleno tiempo libre fueron unos de los que marcaron tu vida, y no de forma traumatica para nuestra suerte. Así que cuando los últimos días de ese maravilloso período se atisbaban, llegaste a la incertidumbre que preferías siquiera afrontar: ¿Volverías a ser esa misma persona que habías dejado en aquellas aulas de clases? La callada, que cansada pendía de un hilo caminando por doquier, evitando mirar a los ojos a sus enemigos, insegura al hablar, quemando sus brazos recibiendo a la soledad, la que sentía que nunca obtendría ayuda, la que pensaba que era mejor ponerse en segundo lugar, la que no sabía cómo dejar de llover decepciones, ni de mirar atrás. Porque sabías que no en todos lados podrías ser la misma, o en cualquier momento. Querías ser la cara que habías esculpido, la que después de tanto tiempo pudiste lograr con tu esfuerzo, pero no sabías cómo demostrar toda esa belleza que podría llamarse "tu verdadera personalidad" para que otros pudieran aceptarla e incluso relacionarse con ella. También se acercaba una fecha, una reunión, una oportunidad para hacer las pases con aquellas personas que tanto te hicieron daño en el pasado, porque si no cerrabas ese capítulo en tu vida seguro te perseguiría por el resto de tus andanzas. Ya no serías cobarde, estabas segura de tu decisión y todas la noches repasabas eso que querías dejar en claro, aunque de todas maneras no saliera como lo imaginabas, era un inicio, la prueba de que eras lo suficiente madura para afrontar un problema y resolverlo hablando.

Esas vacaciones en realidad fueron buenas, porque a pesar de que tuvieses miedo, estabas dispuesta a arriesgarte, a llegar con todo lo que proporcionaba tu aptitud. Hasta podías pensarlo en voz alta: "Sí, estoy estable. Sí, me siento bien. Sí, ahora pienso con detenimiento las cosas. No, no me preocupo por lo que los demás tengan que decir. No, no me quedaré callada. No, no dejaré que cualquier pequeñez abata contra mí". Y lo más importante: te reconociste a ti misma, tu valor, tus capacidades y tus virtudes. En esas vacaciones para aprender, te diste cuenta de cómo son las cosas, paso por paso, con calma; te apartaste de personas que por un lapso fueron estabilizadores de tus emociones, pero que desafortunadamente reclamaron a cambio una eternidad de disponibilidad, una esclavitud que reprimiría la estabilidad con tu "yo" interno. Diste las gracias, pero avanzaste. Eligiéndote a ti por encima de cualquiera que estuviera inconforme, sin importar qué. Comenzaste a buscar el exterminio de cada uno de tus demonios, sin apuros; comenzaste a ceder ante nuevos puntos de vista, a analizar más las encrucijadas en lugar de actuar por impulso, te aseguraste de que las cosas pasan porque así tienen que ser y por alguna razón; que las situaciones forzadas nunca tienen buenos resultados; que hay que dejar ir buenas cosas para que otras mejores lleguen; aprendiste que sólo siendo amigo de ti mismo es como puedes llegar a ser amigo de los demás; que tu belleza interior se exterioriza y que dándote tu lugar es como los demás también aprenderán a dártelo; que es preferible pasar vergüenza unos minutos a toda una vida llena de dudas. Llegaste a sentirte plena contigo, con los demás y con la vida en su totalidad aunque existan muchísimas noches de desesperación y pánico. Pues las circunstancias nada más son malas cuando tú las crees malas, y que serás fea cuando pienses que eres fea, o que estarás solo cada vez que imagines que estás solo. Porque solo tú eres dueño de tu propia destrucción, decides que te afecta y que no.

Siempre tendrás oportunidades para salir adelante en persecución de tiempos mejores, depende de ti aprovecharlas o no. No pares de creer, de confiar en el destino, en ti y en tu potencial. Hoy es un nuevo día para hacer que las cosas salgan bien y como quieres que sean.

Siempre tuya,
Daniela.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Olvido hasta lo que es bueno.

Ahora era tan inexplicable, yo solo quería escribir desesperadamente, ver mi letra apoderarse de las hojas hablando de algo más que no fuera mi vida, necesitaba una emoción, una tragedia, cualquier cosa que me llevara desembocar mis penas en una laguna de pensamientos y palabras. Quizás yo no era de esa que podía escribir acerca de cosas felices. Tenía que tener problemas, porque sino, ¿de qué me estaba desahogando, si no existía nada por lo cuál hacerlo? Mis noches se volvían de magistrales charlas conmigo misma, podía darme cuenta que había alcanzado mi yo sereno, el que piensa las cosas, opina y no guarda incertidumbres; eso me hacía sentir satisfecha, el hecho de que no estuviera sollozándole a la almohada como recital para las estrellas de mi ventana, pero, aun así todas las conclusiones a las que llegaba a altas horas de la madrugada eran borradas al día siguiente, como si nunca hubieran sido mías, como si todavía no me acostumbrara a retener la calma, era como si no tuviera más vocación que enviarle cartas al viento, rociando en otros las buenas vibras que sigo sin saber si he adquirido o no. Olvidaba todo, incluso las pocas noches en las que sucumbía al llanto por pensar en el futuro y en lo que de mi alrededor me afectaba, podría describirlos como episodios en los que la otra cara de la carta humanizaba al ser de alma salvaje que solo piensa en sacudirse, tomar de su cabello y apuñalar el origen de sus deseos. Y después a la siguiente mañana, mi "yo" consciente se levantaba con rastros de su estadía, con los ojos hinchados y los brazos aruñados. Pero, era como si hubiera soltado a aquella bestia dejándola hacer por última vez toda la destrucción que quisiera para más nunca volver a hablar sobre sus andanzas, y aun así no me podía asegurar si una de mis capas la alimentaba en secreto y mentía sobre su paradero. No sabía si me estaba engañando a mí misma pensando y fingiendo que todo estaba bajo control.

De esa manera, las cosas que dejaba pasar, los días, las noches, los enojos, las alegrías, los llantos, las dudas, y demás quedaban inexistentes. Creo que una parte de mi cerebro está muriendo, o me estoy enfermando de amnesia. Porque ya no puedo revivir pesados sentimientos como antes. Solo dejo que los cielos me recarguen hasta ser agitada como una bomba lacrimógena a mitad de una plaza en donde solo yo hago ruido, en suplica de algún desconocido que corra para atrapar mi caída. Y luego me despierto como si hubiera perdido una vida en un vídeo juego, comenzando de nuevo sin contusiones o raspaduras, solo sigo, suprimiendo el historial detrás de mí sin siquiera poder notarlo. Quizás es que esté atrapada en un cuento sin sentido, con la esperanza de ser feliz cuando ni encuentro las razones para serlo, o las olvido. Quizás extraño estar triste, porque quizás antes las cosas no eran tan aburridas.


Daniela.

jueves, 27 de agosto de 2015

Mis cosas favoritas.

Hace ya un tiempo en el grandioso blog de Sabrina Gomes me nominaron a hacer una clase de entrada en la que hablas acerca de 10 de tus cosas favoritas. Creo que este tipo de post son una gran oportunidad para que los lectores puedan conocer un poco más sobre aquella persona que con frecuencia visitan y comentan, a veces me parecen frescos y entretenidos porque puedes ver algo más que reseñas, música, moda, tips, o lo que sea; o en mi caso, simples escritos o anécdotas que al parecer sólo yo entiendo. Espero que más de una persona se anime, en realidad es divertido. Tanto hacerlo, como leerlo de parte de los demás.

1.  Canción favorita.

Nunca  antes me supe determinar por una en específico. De hecho, la conocí hace unas semanas en una clase de step en el gimnasio. Apenas la escuché me enamoré enseguida de ella, no dude un segundo en reclamarla como mi favorita de por vida, tanto su letra, como ritmo y melodía encajan perfectamente conmigo. Es Don't Stop Believin' de Journey, de hecho la mencioné en esta carta. Me hace muy feliz, me llena de emoción y esperanza, de ganas por dar más de mí.


2. Banda favorita.

The Pretty Reckless desde 2012. La conocí gracias al blog anterior de Amaya y por un especial de terror en Mtv. Me cautivaron con la canción Make me Wanna Die.



3. Película Favorita.

Esto tengo que separarlo en dos. En película de amor, Como si fuera la primera vez.


Película de terror (saga), Pesadilla en la calle Elm.


4. Actor y actriz favorita.

Jhonny Depp, por Piratas del Caribe. De verdad amo la manera en como lo interpreta.


Drew Barrymore por Como si fuera la primera vez. Y no sé, tan solo por ser ella me encanta.


5. Serie favorita.

Esto no es noticia, The Vampire Diaries.


6. Cantante favorito.

Christina Aguilera, tiene una voz grandiosa. Además no sé, posee una extraordinaria personalidad y fuerza; muchos han hablado o pensado muy mal de ella, pero no por eso dejó sus ideales ni de ser ella misma.


7. Color favorito.

Simple, negro desde los 12 años. Antes lo era el dorado.

8. Materia favorita en el colegio.

Historia, sea universal, de mi país o de donde sea. Tengo una gran adicción por saber que ha pasado en las décadas y épocas anteriores, los hallazgos, la evolución, las artes, todo. Lo antiguo me atrae muchísimo.


9. Amor platónico.

Martin Garrix. Hace unos días que me enamoré de él, es muy adorable.


10. Caricatura favorita.

Coraje el perro cobarde. Mis recuerdos de éste son muy vagos, pero sabía que era el que más me gustaba. Quizás lo era porque me parecía muy raro y no lo entendía. Algún día buscaré todos sus episodios por internet y los volveré a ver.



11. Palabra favorita.

Enigma y Euforia. Me he dado cuenta que me gustan las palabras que tengan una "e" al principio y una "a" al final, ni idea de por qué sea así.

12. Parte del cuerpo favorita.

Los labios, pómulos y clavículas.


13. Prenda favorita.

Las chaquetas, de todo tipo. Pero las prefiero de cuero negras.


14. Modelo favorita.

Barbara Palvin, sus facciones me parecen perfectas.


15. Década favorita.

La de los 20's. No sé, son como mis años dorados. El jazz, las artes, su estilo de vida, todo.




Y eso es todo. En realidad eran solo diez cosas, pero habían unas como libro y género de música favoritos que todavía no tengo específicamente selectos, así que decidí remplazarlos por otros y hasta agregar unos cinco más que se me vinieron a la mente.Ustedes pueden hacerlo igual, con menos o con más, ya sean las mismas o cualquiera que se les ocurra, jueguen, entreténganse, improvisen. Yo nominaré a Adriana (wildspirit), Leah (mecomoalmundo), Samantha (bonjoursamy) y a Ali De Loyo (theloopofsweetdreams). Pero obviamente puede hacerlo quien le parezca atractivo y le provoque hacerlo, si es así, déjamelo saber en algún comentario para dirigirme a tu blog y conocer más acerca de ti. ¿Cuales son sus cosas favoritas? ¿Compartimos alguna? Espero y pasen un feliz final de semana amores.

Daniela.

lunes, 24 de agosto de 2015

Querida Daniela: Una vez arriba, ruedas por la colina.

Los días en el gimnasio siguieron en marcha veloz, al mismo ritmo en el te montabas a la caminadora e inventabas con tu amiga hacer carreras a pesar de que los demás las miraran raro. También cantaban la música tediosa en forma de broma que por lo general sirve para que las personas se froten en las fiestas. ¿Recuerdas? Ella te hacía tragar tu orgullo y unirtele en coro.

Odio esa cancióndije.
—¿Ah sí? Entonces... —trasformó su cara como si me hiciera serenata—.
 Dime si tú quieres algo conmigo, cómo explicarte que quiero ser más que amigos.
 Dime si tú sientes lo mismo, estando a tu lado pudo sentir que sonrío.
 Dime si tú... 
—comenzó a recitarme.

Poseías una clase de ilusión tonta e imposible, que era normal, pues la mayoría de las chicas que entran principiantes inmediatamente quedaban flechadas con el instructor de Cross-training. Simplemente porque te corregía más de lo habitual, más de lo que corregía a cualquiera, y en una de esas hasta se equivocó, y se disculpó muy apenado mostrando una pequeña sonrisita que se esfuerza por ocultar. Y cuando por fin te preguntó como te sentías, respondiste con la mayor estupidez de todas: "Me siento violada". Sí, porque de seguro ya te habían violado un par de veces, ¿no?.

—Daniela, ¡Qué no podías usar otra palabra! —reclamó ella.
—Es que... Creo que entré en pánico —me excusé.

Ella decía que tenías tremenda obsesión con él. Pero tú te defendías diciendo que cuando haces ejercicio actuabas como borracha. Y se burlaron de la loca idea de crear una novela inspirada en todo lo que les había pasado hasta los momentos. Lo mejor de todo eran las clases de step, por su música, el entusiasmo y los gritos de los demás, el increíble espíritu de la instructora que de apariencia te recordaba a tu madrina hippie, pero sobre todo, la alegría que te transmitía, esa sensación de sentirte única, en tu momento, como si nada más importara y tus movimientos fueran los mejores. Y a pesar de que no conocías tan bien a ninguno, eran tan amables que te sentías parte de algo.

Estabas viviendo, siendo feliz.

Y te diste cuenta que no lo eras del todo, pues todavía te aferrabas a algo del pasado. Una tarde te tiraron la verdad como si fuese comida para perros, para ser devorada, destrozada en segundos y por fin ser asumida. Pero esta verdad era amarga, y costaba tragarla. Así que te asustaste como nunca, al ver lo rápido en que te podías salir de quicio, tener malos pensamientos acerca de las personas que solo deseaban lo mejor para ti, dudar, aferrarte a tu odio, pensar que lo más adecuado era estar sola pues ninguno te entendía y que siempre elegirían por encima de ti, porque creían que eras la única que hacía las cosas mal. Gracias al cielo, no te quedaste callada. Dejaste en claro que no podías sanar de la noche a la mañana, porque los restos del daño que te habían hecho seguían dentro de ti, y quizás una parte tuya en lugar de soltarlos lo que hacía era pulirlos todos los días. Eso era. Así que terminaste aceptando que aquella persona que te lo dijo tenía algo de razón. Y extrañamente al instante se sintió un gran alivio. Porque un suspiro que pesadamente se había atorado en tu pecho, lo estabas dejando ir.

Nuevamente, comenzaste a subir la dura colina en busca de tu felicidad, creyendo acabar con el capítulo de las múltiples sombras que no querías volver a mirar jamás.

Pero entonces, una relación se acaba. Abofeteándote , y escupiéndote en la cara que provocas que las cosas se vengan abajo, que estás dañada, que engañas a los demás porque haces que se acerquen a ti para luego empujarlos por un precipicio. Estabas recuperándote de un mal trago, y de repente vino alguien más a querer envenenarte con otra copa. Te quería halar otra vez a una discusión sin lógica ni fin. Como si fueras de su propiedad o un perro faldero quizás. Él nunca entendió, que no eran nada más que amigos. Y que no tenías la obligación de quedar bien ante sus ojos, o ser la persona que él quería que fueras, estar a su ritmo y hacerlo feliz sin importar que tú fueses infeliz. "Fui quien te ayudó a que salieras adelante, y a la final pago yo...", añadió.


No, no, no, no, me perdonarás la palabra, pero tú ya no estabas para esas mamadas.

La única responsable de tu felicidad y de tu capacidad para prosperar siempre has sido y seguirás siendo tú. Y bueno, él se creo su propio cuento en la cabeza dejándote a ti como una culpable, ¿sólo por querer estar en paz con tus padres antes de qué con él? ¿Qué persona cuerda hace ese tipo de ultimátum a una niña de quince años? Tú no ibas a desperdiciar las oportunidades de tu juventud por una amistad en la cual ya ni te sentías cómoda. Así que jamás te arrepientas de haber acabado con esa situación. Aunque hayan tiempos extremadamente malos  y pienses que la vida te está castigando con cualquier clase de karma. No te dejes vencer, recuerda que los mejores momentos de tranquilidad vinieron cuando ya ni percibías su existencia; cuando lo depositaste en el pasado, junto a los demás escombros que te afligían, pues ahí era adonde pertenecía. No merecía formar parte de tu futuro. Porque de esa manera era que no podías avanzar, cosa que él nunca imaginó que sería posible.

Era momento de retomar el paso hacia la cima, esta vez más fuerte y estable que antes. La cima era apenas un comienzo. Te esperaban muchas cosas, hoyos, cuestas, altos pastizales, hiedra venenosa, sequías, tormentas, piedras, animales salvajes, trampas cazadoras, cercas eléctricas, y todo tipo de obstáculos. Y sin siquiera luchar te tiraste a la cómoda de un fango estancado en la mitad de un desierto, porque ya no querías saber de más nada, estabas decepcionada de ti misma y te estabas dando por vencida, ¿y por qué era? Porque no habías bajado nada de peso desde que entraste al gimnasio. Sí Daniela, era ridículo. ¿Qué le dirías a otra persona si estuviera bajo ese mismo dilema? Que las cosas no se obtienen simplemente en el instante que las deseas, que no era así de sencillo, que se necesita dedicación y disciplina, más no rabietas de adolescente caprichosa. Debías volver a poner los pies dentro de la realidad. Y recordar que era más importante obtener tu felicidad antes que cualquier cosa, porque de lo contrario aquella figura que tanto anhelabas se convertiría en una ilusión vacía. Pues buscarías y buscarías sin marcar límites, porque si no podías aceptarte en ese estado, no te aceptarías en ningún otro. Ya era tiempo de madurar en ese sentido, y de dejar de tener dos pedazos de plástico en la cabeza.

La colina cambiaba a medida que marcabas el curso. Se ponía más inclinada cuando más duro estabas trabajando o más lejana cuando más apresurada estabas. Pero no importaba si al llegar arriba ésta te hacía rodar cuesta abajo por la colina, porque sabías que te levantarías, te quitarías la mugre del rostro y volverías a levantarte emprendiendo una nueva meta; porque en realidad comenzabas una diferente travesía, cada vez que caías todo se convertía en un juego o una aventura. Era más extraordinaria tu capacidad para seguir dando grandes pasos, que la altura de cualquiera de las eminencias que se habían cruzado en tu camino y ya habías sobrepasado.
Siempre tuya,
Daniela.

miércoles, 12 de agosto de 2015

El poder de ser yo misma.



O sea, nadie.
NADIE, PERO NADIE.
Fue la razón para que yo saliera de mi mal estado de depresión.
Él intentaba hablarme y aconsejarme.
Pero yo nunca creí en la palabras de nadie.
Yo sabía que si debía estar mejor, era por mí misma, o sea, que yo misma pudiera decirme: "Daniela, todo está bien, tranquila, aceptate". No porque alguien más me lo dijera.
Mi felicidad no iba a depender de las palabras de otros.
Él nunca supo cuándo fue que comencé a sentirme mejor conmigo misma.
Y fue justo cuando comencé a salir de mi casa, a acabar con las malas vibras, probando cosas nuevas.
Justamente cuando él ya no estaba en mi vida.
Alejarme de él, fue una de las cosas que me trajo más tranquilidad.
Ya no sentía presión, por ser la persona que él quería que fuese ante sus ojos.
O temor por mis padres a que me descubrieran, haciendo lo que ellos no querían.
De hecho, creo que hasta me han dado más confianza.
Y ahora, ya no tengo nada que ocultar. Porque ya para mí terminó.
Él se puede ir junto a las mala sangre.
Porque creo que hasta él me las recordaba. Me las mantenía presentes todo el tiempo.
Y si quiero avanzar, necesito desprenderme de cualquier cosa con respecto a ello.
Porque sino lo que me iba a pasar es que seguiría obsesionada y estancada.
Así que, me elijo a mí primero.
E increíblemente de esa manera se siente mejor.
Siento que estoy creciendo, con más fortaleza, y poder para hablar.
No seguiré de última estando cabizbaja.
Es como que, vuelvo a hacer lo que quiero, sin reprimirme solo porque a otros no les gusta.
Y se siente tan bien.
Como si me concedieran poderes.
El poder de la felicidad, el poder de ser yo misma.

Daniela.

martes, 4 de agosto de 2015

Seres extintos.


Feb•22•15

En mi tramo hacia el vacío no sentía nada más que gritos hundidos por la desesperación, la locura y el colapso; eran voces que suplicaban ser desatadas como una jauría de demonios que empujaban contra cualquier lógica que quisiera derrocarlos. Esa no era yo. Pues estaba invadida, por emociones perdidas. Las cuales acogí como mías, en una inhóspita creencia de poder enfrentar cualquier degollina sin cobardía. Me degradé a mí misma hasta el punto de no saber lo que sucedía, ellos habían provocado mi recaída. Pero esta vez, el camino hacia mi autodestrucción era distinto; podía ver la entrada, más no la salida. 

Petrificada como un cuerpo muerto, los golpes ya no surtían efecto, las cicatrices no sangraban, el fuego no quemaba, la ausencia de oxígeno no atosigaba; solo las lágrimas que vislumbraban con la fuerza de la lluvia, torturaban la conciencia explotada en miles de pensamientos y me cegaban al paraíso corroído en el que creía haber vivido, me mantenían cautiva en una celda a mí medida, para darme lo que no quería, con lo que sufriría.

Porque era la única que al parecer merecía un castigo.

Solo fue hasta el momento en el que abrí mis ojos que reflejaban el oscuro agujero por el que me había arrastrado, cuando descubrí un pequeño destello que me observaba desde la lejanía. Su visita me llenó de nostalgia, 
¿Qué hacía que estuviera allí?
¿Sufría como yo lo hacía?
¿Esperaba que yo fuera salvada?
Las dos opciones me derrumbaban, porque sentiría más dolor por ella que por mí al conocer sus yagas; o caería en una inmensa decepción contra mi alma por saber el hecho que desde hace hace milenios ésta ya había sido vendida como un anhelo perdido.

Al cabo de un tiempo, lo entendí.

Me estaba esperando.

Porque solo podía mirar la ruina que me depararía, en lo que me convertiría.

Era la culminación de un ciclo para el comienzo de otro, deambular en la dulce espera de otro ser extinto, como el mío. Para así curar la miseria de muchos, sacar el veneno y expulsar a los ángeles caídos en búsqueda de nuevas dimensiones, esperando a que regresen trayendo más frutos podridos. Porque no importa si lo has superado, o si nunca lo has vivido, porque todos somos víctimas de una injusticia, ¿No es así? Sólo se necesita un tropiezo.

Daniela.

miércoles, 29 de julio de 2015

Querida Daniela: Hago cosas nuevas.

 Creo que en estos momentos empezaste a ver la luz, o bueno, al menos te estabas apartando de ese rincón en la oscuridad que te oprimía de tener pensamientos claros. Se sentía algo raro, ¿No es así? Porque estabas tan acostumbrada a pasar las horas sin una sonrisa en tu rostro aun así fuese por nada, a no preocuparte de nadie, ni siquiera de ti, a pensar que nada tenía solución, a considerarte un punto gris fuera de un cuadro blanco, a sentir que la música ya no te conmovía, a verte como alguien sin gracia y en última fila, a creer que ya nada te sorprendería, a desvanecerte como si tuvieras que formar parte de tu entorno, como si no quisieras estar allí, como si tuvieras los deseos de desaparecer, o simplemente cambiar de vida. Querías ser otra cosa, pero no tenías los ánimos para nada. Porque no encontrabas una razón para experimentar algo más que no fuese respirar o perder tu tiempo. En tu cabeza solo existían acantilados de los que caías en un sin fin blanco, sólo te distraías cuando las corrientes rápidas de viento podían quemar tus  brazos y mejillas, pero nunca te estrellabas. Quizás estabas cayendo en reversa. ¿Pudiste notar el momento en el que te viste arriba? Puede que la salida estuviese afuera, encontraste vida, emociones, no sentías más la inerte monotonía de todos los días; porque adentro estaba la muerte, aquella pesadez a tu altura, la llamada soledad que tanto amabas, pero que sin saberlo te mataba. Justo antier apareció aquella estrella, el cielo era de un tono azul nocturno no muy oscuro, estaba tan despejado como para patinar sobre él y tú, al mirarla de reojo creíste que había destellado exclusivamente para ti, probablemente para darte a entender que la acompañaras en esa velada como era de costumbre. Pero no le hiciste caso, cerraste tus párpados y Morfeo te arropó con sus sábanas cubiertas de flores adormecedoras. Y ningún pensamiento perturbo tu sueño, porque viniste de vuelta al mundo a la siguiente mañana. Me alegré mucho por ti, de verdad no sabes cuánto.

Ya no sentías tanto ese vacío de antes. A pesar de que muchos de tu curso no regresarían a compartir las tardes contigo entre esos las dos Marías, no pararon de buscarse, sus relaciones no habían llegado a un fin, de hecho, comenzaban a intensificarse. Y el tiempo de repente iba más rápido, los eternos malestares se venían apaciguando. No suplicaste por sobras de amor, incluso fuiste tú quien puso las reglas en el juego para ganar el premio, y así despreciaste a aquel que no vio todo lo que valías porque optó por rechazar el reto. Preferiste tu bienestar antes que el del otro, y era eso lo que te hacía falta, ya basta de no ponerle importancia a la gravedad de tus problemas. Te resignaste a las consecuencias de terminar con el grupo que una vez creaste, pero, ¿Sabes qué? Éstas no eran malas. Todo lo contrario, te trajeron paz, estabilidad, nuevas personas, nuevas experiencias, te acercaron más a tu familia, ya no sentías esa obligación de ser la responsable, la aburrida, esa que se ahogaba en los planes. La música volvía a ir al ritmo de tu corazón. Comenzaste a ser quién habías olvidado ya hace tanto. Y una de las cosas más valiosas fue descubrir que la persona que estaba al margen logró ver en tus ojos la triste mirada que con muchas lágrimas se había inundado. Porque cuando le dijiste que te sentías mal, apartada, presionada, solitaria, cansada y sin poder dormir; ella te respondió: "Por favor no me digas eso, que me aparte el alma y me preocupa". Y eso fue lo mejor que pudo haber dicho, porque hasta la fecha, desde ese viernes 13 de marzo de 2015, sus palabras siguen dándote tal melancolía hasta el punto de abrumar tu pecho y querer llorar. Porque por fin a alguien le habías importado. Es indescriptible la emoción que sientes por las sorpresas que provienen de parte de personas de las que nunca habías esperado nada. Daniela, ¿Por qué no pudiste prestarle atención mucho más antes, cuando todavía la tenías cerca? En fin, ya ni la distancia o el tiempo se contaban. Era increíble, la veías todos los días, y no existió ninguno de ellos en el que te arrepentiste de estar con la persona que tenías a un lado, no pudo existir nadie mejor. Esas dos niñas que fueron al entrar a su primer año de secundaria, nunca se habrían imaginado que estarían cuatro años después en un gimnasio, pasando en él seis días de la semana creando nuevas memorias, eliminando tus malas energías, pasando pena ante chicos musculosos, sudando como cerdos, dañando máquinas, y dando mucho de que hablar. No pensarían que después de tanto seguirían teniendo la misma confianza, inclusive una mejor. Sabemos de quién hablamos, y te exijo que la llames para recordar todo esto, a tu absoluto opuesto, esa pequeña morena a la que podrías rogarle hasta el fin de la vida por su perdón —porque como en la canción que te dedicó a juego: en el amor hay que perdonar. Era esa que sabías no era solo tuya, pero sí que era real, y simplemente eso hacía valer al máximo cada momento a su lado.

Siempre tuya,
Daniela.

sábado, 25 de julio de 2015

Querida Daniela: Empiezo a escribir para mí.

Hace tiempo que empezaste a considerar la forma de escribir de esta manera, porque, hay que aceptarlo, no puedes simplemente parar de hablar de tu vida. Desde pequeña has tenido ese sueño de llegar a vieja y encontrar en tu ático una caja con pilas de diarios escritos por ti, quizás para tú leerlos, o para recordar cosas que tal vez no puedas (nunca se sabe acerca del Alzheimer), o para pasarlo a las diferentes generaciones de tu familia, a tus amigos, o inclusive a ninguno de ellos, puede ser a un completo desconocido, la verdad es que no importa. Solo hay que dejarlo para la historia, ¿Cierto? Esto no será como los típicos cuentos en los que las cosas fallan, se arreglan, y al final hay una enseñanza. No estoy segura. De hecho, creo que habrán finales inconclusos, que quizás podías cambiar, o en los cuales te dejaste llevar, sea como sea, solo la "yo" del futuro podrá saber las respuestas, espero que no sean tan trágicas, o al menos poder llegar hasta allá. No quiero que simplemente me recuerden como la chica que todos conocían, aquella cuyos padres se separaron, amigas engañaron, y vivía encerrada estudiando, aunque no sabía que hacer con su vida. Bueno, no puedo negar de que esa sí que es una gran parte de mí, pero no va al punto. Quiero que recuerdes Daniela, o conozcas, en todo caso de que seas otra persona; lo que tú eras, porque sabemos que no podías describirte a ti misma en unas simples palabras, tenías que decirlo todo o sino, no bastaba. Siempre ibas más lejos, porque no te podías conformar con cuatro insípidas letras. Querías hablar acerca de todo en esos momentos para los que no hay tiempo, y escuchar lo que sea cuando no hay explicaciones. Querías vivir cada segundo cometiendo errores, para sentir que por fin eras tú. Querías expresar cada cosa que razonabas en las noches, pero no podías decir porque pensabas que sonaría estúpido. Querías ser de piedra, y no sentirte mal al imaginar que dañabas a los demás. Querías vivir por siempre, querías ser feliz, ¿Algo imposible, no crees? Porque no creías que esta vida, junto a unas 100 más podrían bastar para encontrarte a ti misma, ni la causa por la cual radiar de felicidad. Porque prácticamente todo giraba alrededor de errores, y no querías morir dejando que el resto pensara que todo era bueno, porque no lo era, ¿O sí? Porque después de muertos, todo el mundo es bueno. Y quizás esta sea tú evidencia para demostrar lo contrario. Serás recordada como Daniela, la tía loca de la familia.

Te quedan muchas cosas por leer, y a mí por escribir. Si estás leyendo esto en un momento de caída, esos en los que mirabas a la ventana buscando la estrella que alumbraba tus penas, olvídala, sí, olvídala, era una perra que quería arrastrarte con ella en las noches en que te encontrabas más susceptible, recuerda que no necesitas de objetos que parezcan señales del destino para mantenerte en calma, porque las respuestas que buscas siempre van a estar dentro de ti, solo tienes que relajarte, dejar de llorar, dejar de hacer cualquier cosa para lastimarte a ti misma y respirar. Ahora, pregúntate qué hizo que las cosas llegaran a ser lo que son, y cómo puedes arreglarlo. Sé que somos del tipo que ante estas cuestiones solo respondería: "No sé, no sé, no sé". Pero no por eso debes matarte, no seas idiota. ¿Recuerdas que tú lema no era dejar de vivir, sino comenzar a hacerlo? Bueno, sigue repitiéndote eso. No hay nada malo con sentirse mal, pero, no debes dejar que la tristeza consuma la mayor parte de tu ser. Ni mucho menos hacer que los sentimientos se vayan, porque la vida se vuelve monótona y es como si te desvanecieras en todo lo que está a tu alrededor, pasando a ser parte de la nada. Vamos, que si la niña inocente de catorce-quince años podía con ello, tú lo tienes más que ganado. Además, no seas egoísta, quiero llegar a ser el tipo de vieja que hace chistes descaradamente como Joan Rivers y leer esto riéndome mientras me tomo una copa de whisky y fumo un cigarrillo. Daniela, no eras, no vas, y no tienes que ser ejemplo para nadie; así que, no te tienes que torturar cuando los demás piensan que haces las cosas mal y que todo es culpa tuya. Porque simplemente su opinión no importa. Y ya ha pasado mucho tiempo en el que has dejado que eso te afecte, y debe parar. Las cosas no van a cambiar por el hecho de que te sientes y sufras por lo pasado. Así que por favor hazlo, impresioname, déjalos en su lugar y altera los resultados, que no crean que tu error fue lo último que vieron de ti. Pero, en todo caso de que ellos no cedan, vete; porque entonces no eres tú la del problema.

Espero que te preguntes cuál de las dos ha sido más madura, la que escribió esto, o la que lo está leyendo. Ojalá que no seas tú, porque quiero que estés haciendo ridiculeces  en este mismo instante. Quizás hasta estés pensando en las cosas que faltaron por escribir, o las que mejorarías. En fin, quiero que cuando leas esto recuerdes las cosas que todavía no sé si pasarán, la primera vez en que te escapaste, tu primer amor verdadero, tu primer trabajo, querías ser mesonera o atender la barra de un bar, ¿recuerdas?, el momento en el que terminaste de escribir un libro, tu primer viaje fuera del país, tu primera cámara, tus primeras mascotas, algún accidente, alguna perdida, algún reencuentro, tu primer concierto, tu primera motocicleta, la primera vez que entraste a una discoteca, cuando pintaste por completo tu cabello, cuando alcanzaste la silueta que querías, cuando supiste que podías hablar muy bien otro idioma, cuando alguien descubrió el talento que tanto has querido explotar, cuando sacaste a tu familia para adelante, cuando creíste vencer a tus demonios, y todo lo que se derive de cada cosa. Y si estás de buenas, pon a reproducir Don't Stop Believin' de Journey y llama a quien sea, cuéntale lo que escribiste hace tanto, porque quiero que te rías y agradezcas todo lo que te ha llevado a ser lo que eres ahora. Porque nunca paraste de creer que buenos tiempos vendrían.

Siempre tuya,
Daniela.

viernes, 17 de julio de 2015

No puedo entender el problema.

Sin motivo o razón.
Fue la noche en que todo cayó por culpa del licor.
En la calle, las luces naranjas pintaban la escena de las bestias que atacaban por instinto.
Inclusive a aquellas que no podían reaccionar.
Y era imposible no querer estar dentro de todo ese problema.
Porque sería capaz de dar y recibir un golpe para defender de los que hablaban y no estaban allí.
Pero no era el lugar, y no estaba rodeada de las personas adecuadas.
O quizás no podía ser esa rebelde que explota y arde como en sus pensamientos.
Quizás, también quería ser un poco el centro de atención.
Porque soy yo la que trae los problemas y el drama.
¿Habría pasado en caso de que no hubiera estado?
Pero desconocido, en ese momento yo no me encontraba a tu lado.
Y así fue como te tiraron al suelo, y cómo a ella la apartaron.
Fue queriéndose defender, que a ti te defendió, porque la verdad no le importa tú moretón.
Es impresionante, porque eres tan pacífico, pero tan humillado.
¿Y sólo te vas a dejar pisotear de esa manera? ¿Sin protestar?
Ahora debato la idea de que si está mal golpear a un mayor.
Porque son ellos quiénes alborotan a los jóvenes.
Pensando y gritando que somos unas basuras, mierdas, malditos, desgraciados...
Y otras cosas que no recordarán a la siguiente mañana.
Entonces, ¿Por qué no ponemos nuestras propias reglas? ¿Por qué simplemente no huimos?
Pero es que tienes tanto miedo de seguir tus deseos...
Porque te imaginas la cara de desapruebo en la cara de aquellos...
Que a fin de cuentas ya cometieron actos que desecharon antes de que tú pudieras conocerlos.
Debes diferenciar el amor de la manipulación, porque no puedes vivir a través de otros ojos.
Ni mucho menos creer que lo que pasó ayer no volverá a repetirse.
Porque eres la única culpable por dejar que esto llegue a tal extremo.
Aun así, nosotros te estaremos esperando.
Pero no volveremos a ir por ti.
Porque esto es algo que tienes que hacer por ti misma.
Quizás sea el primer error que cometas.
Pero quizás, sea el comienzo de tu historia.


Daniela.

viernes, 10 de julio de 2015

Lo que deseo, y debo hacer.

Estuve al borde del éxtasis, girando en una nube de pensamientos erróneos, creyendo que mis palabras tenían fuerza, que eran escuchadas y que me hacían ver molesta, llegando al límite. Pero en realidad, no actuaba como tal, porque podías verme asquerosamente atractiva con un par de botellas tanto en las manos como en la cabeza con una actitud extremadamente eufórica, queriéndomelas quitar para calentar mis dedos y mis labios quizás, apartarme de todo lo que me distraía y sentir mi atención sobre ti, aunque todavía no dedujo si la razón para ello era aprovechar la oportunidad de que al otro día probablemente no te recordaría. No lo entiendo. ¿Tienes miedo? O, a lo mejor soy solo yo que te quiero. ¿Por qué una vez más volvemos a esta situación? No quería que nada pasara, pero al parecer soy demasiado débil y no pude soportarlo. ¿Por qué estaba yo allí? ¿Por qué me dejé conducir? Era nada más que un lugar en la sombra, donde fuiste capaz de realizar lo que no puedes demostrar frente a los demás. Y ésta es mi propia suposición, porque no sé en que andas o qué piensas. Por lo que te odio a momentos, ya que me haz dejado desolada en un mundo en el que creo un montón de cosas que no sé si sean reales, pues no vuelvo a saber más de ti. ¿Acaso podrás hacer lo mismo con respecto a mí?

A pesar de todo, tengo las ganas del infierno de tenerte muy cerca y abrazarte por segunda vez, sentir tus besos en mi cuello, y ese desenfreno consumiéndonos. Deseo recordar claramente la próxima vez, que estés todavía esperándome y no logre yo aburrirme de todas estas vueltas que hemos venido dando. Quiero que te defiendas, saber lo que pasa por tu mente y por fin, después de tanto tiempo llegar a una decisión. ¿Seguiré contigo? ¿Podré pasar días sin aguantar a mi imaginación jugar contigo?

Deseo solo una tarde, una mañana o una noche, lo que sea para convivir un momento en el cual podamos ser nosotros mismos, sin esas luces, ese ruido, y sobre todo esas personas que murmuran con un aliento amargo de bebida en sus bocas. Me gustaría escuchar de ti la cosa más interesante, o la más estúpida, aquella que me moleste o me entristezca; pero que aun así pueda hacerme sentir segura tras callar cada una de las voces que dudan en mi cabeza. Pero, no sé que hacer para que esto suceda; porque ni tú sabes lo que anhelas. Ahora ya sabemos quién de los dos habla con sus amigos acerca de todo esto aun cuando han pasado unos meses, ¿Mientras que tú te vas solo por un tiempo "pensando" en mí? Arrepentido, podría apostarlo, por no haber llegado un poco más lejos después de dos años. Eres de esos que simplemente quieren, pero no se atreven. Engañando a más de una a la vez, comprometiéndose y luego huyendo. Por eso no confío en que digas que soy tu primera opción, porque cuando me doy la vuelta empieza a correr la fila de un millón.

No es que te quiera comparar con una historia de hace un tiempo atrás, pero si no te apresuras, quizás cuando tú puedas razonar, a mí ya me estará encontrando alguien más. De ese modo te voy a evitar de la forma en que nunca te pudiste imaginar, comenzaré a mirarte sólo como un amigo, luego me acercaré a ti y entonces creerás que es para revivir viejos tiempos, cuando la verdad exclusivamente querré que me invites algo, insistirás y me cansarás, te dejaré sin compañía y te arrepentirás por prácticamente haberme impulsado a estar con otro. De una buena vez entenderás que no eras el único al cual, "mataba con mi sonrisa".

Seguro tienes muchas cosas por pensar, pero no me resignaré a esperar tu mensaje porque yo sí tengo las cosas claras ya. Puse el límite entre lo que deseo y debo hacer, así que, si nada va a cambiar, lo de esa vez va a quedar como nuestro encuentro final. Porque esto no es amor, pero es una atracción tan fuerte que podría comenzar a serlo, y debo alejarme y olvidarte antes de ser solamente yo la afectada.


Daniela.

martes, 30 de junio de 2015

Sin ustedes.

Va a ser extraño. Terminar con esto y volver a estar sola, sentirme vacía o en un estado emocional aparentemente "neutro". No quiero hacer como si nada. Pero la pregunta sigue por dentro, ¿Qué se supone que tenga que hacer? Si no puedo, no puedo salir. Quiero empezar a vivir. Pero no será igual si te alejas de mí. Pasará un año y subiremos otro piso, aunque no creo que sea el mismo. ¿Será el mejor pretexto para que me olvides y yo te olvide a ti? Porque se me hará difícil quitar el cariño que tenía hacía tu risa chillona, tu bruta sinceridad, el tono suave de tu voz y las ocurrencias que salían de tu cabeza. Se irán las personas a las que acostumbraba escuchar, e intentaba aconsejar aunque el silencio siempre me terminaba venciendo. Ahora me sentiré mal por no haber dado más. No todo el tiempo simpaticé con ustedes, ¿Lo habrán notado? Pero está bien, porque así es cómo son, no creo que hayan querido hacerme daño. Me dí cuenta de que está bien tener opiniones diferentes, porque de esa manera cada una tenía una chispa que la identificaba. No estaba siendo engañada.


Lamento no haber llegado un poco antes. Serán pocas nuestras memorias compartidas. La forma en cómo todo llego a ser lo que es ahora, es una de ellas. Y lo que falta por suceder se los contaré después. ¿Por qué todo empieza a cambiar tan rápido en estos momentos? No creeré nada hasta verlo. Estoy en negación, y sólo imagino el día en que nuestro recuentro suceda y las cosas sigan su curso, como solía serlo. Pero no debo, no debo pensar eso, porque no es cierto. ¿De verdad me sentía yo en compañía? Pero si he estado sola, y creo que ahora más que nunca. ¿O es simplemente que sentir su esencia en el abandono me afecta? No lo quiero dejar atrás, pero tampoco sé que hacer o cómo actuar. ¿También querrán lo mismo? En caso de que no, espero que encuentren el éxito y eso que tanto vacío les ha provocado, porque se merecen más de lo que imaginan, aunque crean que no. Ahora las reuniones serán más solitarias y sin gracia. Pero, las estaré esperando en cada una de ellas, es una promesa. Escucharé la descripción de sus nuevas vidas. Lloraré mañana, cada vez que piense que no regresarán y cuando sienta su ausencia, la llama que alumbraba en cada una con un color diferente. Porque se sentirá extraño, sin ustedes. 

Para las que compartían mi nombre, más no mis gustos.
Daniela.

viernes, 19 de junio de 2015

Lo que dejó la muerte.

"—Pasó la muerte hace días, vestida de rosas blancas. 

La niña que vivía en un capullo, fue arrancada sin piedad del tramo de secas ramas. 

Ya no había vida dentro de ella, solo su belleza que reflejaba su caída inexistencia. 

Esa noche, la oscuridad se llevó las almas que a ella alumbraba, 

reemplazándolas por sombras agujeradas, 

la penumbra transformó su inocencia y arrancó sus alas. 

Ya no era un ángel, pero tampoco un demonio, no era nada. 

Intentó tomar vuelo, pero su cuerpo cayó al suelo, 

se propuso a saltar varias veces pero no logró tocar el cielo. 

Era un apenado espíritu buscando aun su camino y el consuelo."

Extracto de Novia Por Contrato. Derechos reservados.


Daniela.

viernes, 12 de junio de 2015

Tag: Cosas hermosas de la vida

Hola, ¿Qué tal va su semana? (De verdad que me siento incómoda saludando) Tenía planeado publicar una entrada de la "Iniciativa: PSY", pero he estado muy corta de tiempo gracias a las ocupaciones escolares. Así que, para no abandonar el blog como siempre acostumbraba, les he traído un Tag (El primero que hago) el cual me ha sido nominado por medio de April, les recomiendo pasar por su blog, pues éste al igual que su administradora son muy entretenidos, es uno de mis favoritos, es fab.


Cosas Hermosas de la vida.

1. Reír con ganas.
2. Poder ver el amanecer y el anochecer.
3. El agua caliente.
4. Pilas de cuadernos para escribir.
5. Dormir mientras llueve.
6. Pasar momentos a solas con la naturaleza.
7. Realizar actividades extremas.
8. Poder sentir.
9. Inundarse de tristeza o de felicidad.
10. Que exista más de un género musical.
11. Bailar toda la noche en una fiesta.
12. Escuchar historias.
13. Admirar la arquitectura.
14. La fantasía y la habilidad para imaginar. 
15. Las películas, series y reality shows.
16. Que se puedan capturar momentos.
17. Desahogarse.
18. Estar dentro de un grupo.
19. No tener obligaciones qué hacer.
20. Los festivales.
21. Eventos folclóricos o culturales.
22. Las reuniones en navidad.
23. Cantar y bailar como todo un artista cuando nadie te está viendo.
24. Wi-fi toda la noche. Dormir todo el día.
25. Enamorarse pasajeramente de alguien en la calle.
26. Correr hasta acabar con el estrés.
27. El arte.
28. Los diferentes gustos personales.
29. Actuar como borracho.
30. No sentir vergüenza.
31. Distintas costumbres e idiomas.
32. Amar a una persona que antes odiabas.
33. Poder tener un blog, y conocer gente por medio de él.
34. Conocer lo desconocido.
35. Sentirse satisfecho por estupideces.
36. Usar botas.
37. Llevar el cabello despeinado todo el tiempo.
38. Estar conforme con tu cuerpo.
39. Tomarte fotos chistosas.
40. Ser siempre fiel a ti mismo.

Nominados:

Me como al mundo
Wild Spirit (爱)
Singing In Wonderland
It's My Life♥

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Quería que este post me quedara más largo e interesante, con imágenes editadas y esas cosas. Pero, solo me quedan cerca de tres semanas de clases y tengo un montón de actividades acumuladas. Cuando salga de ellas tendré más tiempo para el blog y ustedes, babes.
Feliz fin de semana♥♥
Daniela.

viernes, 5 de junio de 2015

Escúchame.

Quiero decirte, que la mayoría del tiempo no escuchas.
Y que prefiero contar con el apoyo de un completo desconocido, antes de contar con el tuyo.
Porque tu amor es sordo, y altanero.
Solo gritas lo que afecta tu punto de vista, en lugar de darme consejos.
¿Acaso crees que yo no tengo sentimientos?
Vivo para aprender el abecedario en la forma en que me lo vas dando.
Pero créeme cuando te digo, que ya me estoy cansando.
Porque no puedo saltar por la ventana de la alta torre que me has creado.
Y me gustaría que entendieras, que debes salir de esa época.
Para aceptar que no exclusivamente soy yo quién crea problemas.
¿Por qué nada más te decepcionas?
Que las cosas salieran de ese modo, no era mi idea.
¿Por qué solo vez lo malo? ¿Por qué nunca me has felicitado?
Haces que me aburra de la vida y que me sienta culpable de cada acto.
¿Qué no puedo ser feliz?
Eres la única que ha plantado en mi mente el plan de irme para no molestar más.
Porque eso es lo único que soy, ¿No? ¿Una molestia para ti?
¿Por qué no me escuchas? ¿Por qué no crees en mí?
¿Por qué piensas que soy una loca?
A veces creo que terminaré siéndolo para poder lastimarte.
Porque quiero que te des cuenta que mucho de lo que hacías me dañaba y me retorcía.
Pues no deseo nada de lo que tú desees.
Y esa parte de ti, dentro de mí, es la que más odio.
Porque sé que puedo ser mejor y que nunca seré igual a los demás.
Pero ahora estoy mal, madre.
Y no puedes hacer más que reprenderme por eso.
De todas formas, sabía que esta inexistente conversación no llegaría a ningún lado.
Pero gracias por escuchar, y no decir nada.
Era lo mejor que podías hacer.


Daniela.

viernes, 29 de mayo de 2015

La juventud de piel pálida.

Los jóvenes pasamos por muchas cosas, ¿Sabes? Desde una niñez llena de críticas, sin compresión, con traumas, soledad y lágrimas, hasta una clase de crecimiento "adecuado" para decir que todo se hace más fácil porque conoces cosas que antes no, descubres personalidades, lo que es estar dentro de un grupo que no sea tu familia, sientes euforia, pasión por tus habilidades y la capacidad de tomar tus propias decisiones, cuando en realidad es todo lo contrario, porque cierta parte de nuestro ser inconsciente nos pide que alguien nos diga que hacer, porque somos inseguros y sentimos que las cosas saldrán bien o de la forma en que tienen que ser, porque simplemente no la hacemos nosotros mismos. Porque otros asumirán la responsabilidad si algo sale mal. Porque no podemos soportar más fracasos. Porque en realidad y a fin de cuentas seguimos siendo niños, que no se han definido, que necesitan la opinión de otros para tener una imagen de cómo son. Porque cada cosa nos afecta. Una mala mirada, que los demás no compartan lo que tienen, que se guarde algún secreto, que te digan que quizás hoy llegaste desordenada/o al instituto o para alguna reunión, porque no te incluyeron en sus planes o no puedes llegar a ser igual de divertido, amable, tierno, astuto o hábil como otros. El dilema está en que ahora no interactuamos como niños, no simplemente pedimos perdón con un caramelo y volvemos a la normalidad olvidando lo ocurrido. Ya que, todo se ha vuelto más complicado. La comunicación disminuye, la incomodidad se duplica, las malas lenguas hablan, los malos comentarios llegan, las impresiones se acumulan, los sentimientos se confunden, la tristeza se convierte en rabia, o la rabia en tristeza, te agotas, intentas olvidar que tu vida es trágica bajo los efectos de lo que tú crees medicina, cuándo cariño, lloras aun después de que te la colocas.

Intentas cambiar, pero no sabes si es lo correcto, porque, ¿Sería defraudarte a ti mismo? ¿No es así? No logras entender la manera en cómo otros cambian sin que se note, en cómo otros avanzan mientras tú sigues ahogado en el aire, con la capacidad de respirar, pero sin poder hacerlo gracias a los problemas que te mantienen suspendido, esos mismos que quieren ser recordados cada vez que intentas pasar un momento de risas. De esta manera, una vez más te encuentras en la oscuridad a altas horas de la madrugada mirando hacia la ventana, el techo, el suelo, las paredes o cualquier punto fijo en tu habitación imaginando el momento en que todo se solucione y vuelva a ser como era antes, te paralizas con una clase extraña de "deja vu" golpeando tu cara, porque ya son más de las noches que puedes contar sumergido en ésta situación, alimentándote de ilusiones irrisorias, mientras afuera los demás ignoran tu existencia. Tu casa se convierte en un tipo de refugio, porque muchas veces prefieres quedarte allí, en vez de salir y comerte el mundo. Pero esto se debe a que no tienes ánimos o un mínimo deseo de pasarla bien, ya que, en realidad no la pasas bien, sólo actúas recibiendo miserias, me pregunto, ¿Actuaría así de bien encima de un teatro? Es una de las tantas preguntas que no sé responder, porque desperdicio mi tiempo preocupada, acostada, frente a un computador o un televisor, relativamente haciendo nada.

Ahora, ¿De verdad tus amigos están ahí cada vez que caes? Acaso saben el por qué te has vuelto tan distante, o qué en tu hogar no existe el mejor de los ambientes, o cuáles son tus miedos cada vez que despiertas, ¿Siquiera saben que lloras cada noche? ¿Te critican sin saber o simplemente no dicen nada? ¿Te esperan solo cuando hay diversión? ¿Estás seguro de qué sabes todo acerca de ellos? Yo antes hubiera dicho que "sí" ante todas estas interrogantes. Porque quizás yo las conocía. Pero se volvieron en extrañas en el momento de transformarse. ¿Tú estás seguro de las personas con quién andas?

Y tú familia, ¿Recorres a ellos en cualquier problema? ¿O eres como yo, prefieres no soltar palabra? Muchas veces son ellos quienes nos causan más daño, aunque no lo hagan con mala intensión, o bueno, no lo sé, todavía no tengo hijos; en fin, nos moldeamos a través de ellos, por su manera de querernos formar; por ejemplo, tuve lazos fuertes con los golpes desde niña, eso no me volvió agresiva, todo lo contrario, me hizo indefensa, porque no soy de esas que pueden sobrellevar cómo sea y cuándo sea una pelea, puedo explotar por dentro de furia, pero aun así no haría nada para alborotar las cosas. Entre otras cosas, estar insegura de lo que digo, llorar cuando tengo que dar explicaciones, no sentirme cómoda en grupos grandes, ser impulsiva, etc. ¿Tú cómo crees que te hayan afectado?

También existen otras circunstancias, la presión que los demás aplican sobre ti para que seas la persona que ellos esperan que seas, la prohibición de lo que quieres hacer, sentirte sofocado entre grupos con los que no acostumbras, que tu voz no sea escuchada, ser olvidado e ignorado, estar obligado a actuar de la forma que nunca quisiste, incluso una ruptura, un cambio radical de ambiente, la pérdida de alguien que realmente querías (y no me refiero simplemente a la muerte), la traición, los rumores, que te juzguen por cada acto que realices, que no crean en ti, que piensen que eres todo lo que no eres, que supongan que todo el tiempo estás bien, que no pasa nada y que por ende, nunca te pregunten, ¿Ocurre algo? ¿Cómo te sientes? Que digan que eres igual a los demás, que has salido de la máquina que fabrica gente ordinaria y que por eso no tienes sueños extraordinarios, pasatiempos u habilidades que para otros serían "estúpidas" o "aburridas", una forma de sentir inconvencional a la del resto. Y es gracias a estas razones y a más que somos la: Juventud de piel pálida. 


Daniela.