sábado, 17 de febrero de 2018

De repente aquí.

Vamos a ver, sobre qué puedo escribir.
La verdad no lo sé, tengo mucho que no hablo por aquí, de seguro la gente ya no me lee mucho.
Son las 1:24 de la madrugada y sigo sin sueño.
No sé si se deba a que estoy ansiosa de pensar mucho en las cosas, o qué rayos.
¿Qué cosas? Veamos...
Mi novio, debe estar trabajando en estos momentos, y la verdad es que últimamente no nos hemos visto de la forma en cómo me gustaría que nos viéramos. Porque está enfermo, o durmiendo, o mi mamá está peleando conmigo, o no sé, yo me estreso por todo.
El lunes y el martes tengo evaluaciones en mi curso de francés, y no he estudiado para ninguna. Aunque esté bien enganchada con el idioma igual me distraigo mucho, viendo anime o películas por HBO.
Tengo que abrir una cuenta de banco pronto y me faltan casi todos los recaudos.
Mi papá también me estresa mucho últimamente, por el dinero que manda y esas cosas.
Mi pasaporte está muy lejos de ser impreso, ni siquiera me han aprobado las huellas.
Tengo que inscribirme en el centro nacional electoral, para poder participar en las próximas elecciones de fraude, que quiero decir, presidenciales.
Hoy de nuevo vuelvo a estar sin gas, asegurando que van a pasar de dos a tres semanas antes de que vuelvan a surtir.
Mi vida en serio se está convirtiendo en una rutina.
Francés, novio, problemas con mamá, estrés con papá, y no descansar bien mientras sobrevivo a la crisis. Ver como más amigas se van del país, como Alexandra que se fue el viernes a Miami.
Seguir pensando sobre las cosas y procrastinar la mayoría que debería hacer.
Todo sin poder escuchar música, sin poder entender por qué no logro colocar nunca algo que me haga sentir cómo... ¿satisfacción? No se si me entienden. Es como que no puedo mantenerme escuchando algo porque me fastidio, así que prefiero no poner nada.
Otra cosa que me gustaría confensar es que me siento desanimada cada vez que pienso en que casi nunca salgo y que perdí muchas oportunidades de salir con mis amigas (a sitios nocturnos), porque prácticamente cada vez quedan menos de ellas y cada vez es más imposible salir a causa de la inflación, la inseguridad, etc.
Me siento como una niña que no conoce mundo. Que no conoce nada. Que me he quedado muy atrás.
Hum, y a ver, qué más... Creo que estoy más delgada. Pero, creo que eso no me gusta. La verdad no siento que me vea bien. Y mi ropa no me está quedando bien tampoco.
Esta entrada no tendrá mucho sentido que digamos para quién sea que la lea, pero en fin, hacer esto era la único que me quedaba, porque aunque me retire prolongadamente siempre termino regresando a aquí.

Daniela.